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Un líder de militancia perfecta que hizo un culto del bajo perfil

LA HABANA.- A punto de cumplir 58 años y al frente de una generación de cargos provinciales del Partido Comunista de Cuba (PCC), la designación del ingeniero electrónico Miguel Díaz-Canel supone, en la teoría, un cambio mayúsculo: no se apellida Castro, culmina el ascenso de un civil a la primera magistratura, ejercida desde 1959 por dos militares uniformados de verde olivo y confirma el relevo generacional con un político formado por la revolución que no luchó en Sierra Maestra porque no había nacido.