Fuente: AFP – Crédito: Tolga Akmen

En diez días es la votación en el Parlamento; le impusieron más condiciones Luisa Corradini SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 10 de enero de 2019

PARÍS.- Cuando faltan apenas diez días para la crucial votación del Parlamento británico sobre el proyecto de Brexit del gobierno, los nubarrones se acumulan sobre la primera ministra Theresa May: los diputados adoptaron ayer una enmienda que le impone -en caso de rechazo del texto- apenas tres días de plazo para volver a presentarse ante la Cámara con un "plan B".

El frente anti-May es multipartidario. La enmienda, adoptada ayer por la Cámara de los Comunes por 308 votos contra 297, fue depositada por el diputado conservador proeuropeo Dominic Grieve.

Ese revés es el segundo que padece May en esta semana decisiva para el futuro del Brexit. Anteayer, los diputados adoptaron una primera enmienda que limitará los márgenes de maniobra presupuestaria de su gobierno en caso de no deal, o sea, en caso de salida de la Unión Europea (UE) sin acuerdo. El desafío para la primera ministra es, en consecuencia, de talla: no solo la pone bajo presión en términos de calendario. También la deja prácticamente sin tiempo para obtener, en caso de rechazo del acuerdo ya obtenido con el bloque -lo que es más que probable-, nuevas concesiones de Bruselas. Es decir, para volver ante el Parlamento con un acuerdo más aceptable.

Hasta ayer, el gobierno tenía 21 días para someter a la Cámara nuevas propuestas en caso de rechazo. Y una semana suplementaria para organizar una votación sobre ese "plan B". Pero una primera enmienda, también presentada por Grieve en diciembre, dio a los diputados el derecho de enmendar sus propuestas en un terreno donde, hasta ese momento, el gobierno tenía libertad de acción.

La nueva enmienda no solo es embarazosa para May. También desconcertó a muchos observadores conservadores, ya que fue el presidente de la Cámara, el speaker "tory", John Bercow, quien tomó la decisión de retener la propuesta y someterla a votación. Muchos miembros de su partido no dudaron en acusarlo de estar a favor del remain (permanecer en la UE), obstaculizando el trabajo del gobierno.

Su correligionario Adam Holloway incluso lo acusó de llevar una calcomanía anti-Brexit en el vidrio de su automóvil. Bercow tuvo que desmentir, explicando que se trataba del vehículo de su esposa, y que "ella tiene el derecho de tener sus opiniones".

May, por su parte, apuesta -contra todo cálculo matemático- a que los diputados terminarán por aprobar el martes el acuerdo obtenido con Bruselas en noviembre. Para convencerlos, prometió que en estos diez días obtendrá de la UE "garantías" y "precisiones" sobre el muy criticado backstop. Ese dispositivo prevé la creación de un territorio aduanero particular para evitar el restablecimiento de una frontera física entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda. El backstop debería entrar en vigor a partir de diciembre de 2020 -dos años después de la salida de Gran Bretaña del bloque-, en caso de que no haya un acuerdo Londres-Bruselas sobre sus futuras relaciones comerciales.

May propuso a la Cámara nuevas ideas. Pero sus aliados del Partido Unionista norirlandés (DUP) las juzgaron "cosméticas" e "insensatas". Mientras que el líder laborista Jeremy Corbyn las calificó de "simple cortina de humo".

Por: Luisa Corradini ¿Te gustó esta nota? Ver comentarios 0

Temas: El Mundo