El film de Ariel Soto retrata artistas populares y nómades

Alejandro Lingenti SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 10 de enero de 2019 • 11:16

Días de circo. Nuestra opinión: buena

Este documental sencillo y entrañable de Ariel Soto sabe cómo atrapar el espíritu lúdico, la candidez y el enorme tesón de un grupo de artistas populares y nómades que encuentra en el circo un espacio de disfrute donde desaparecen las presiones de una sociedad desigual. El foco no es el espectáculo propiamente dicho, sino los preparativos que encabeza para ponerlo en marcha Nigua, un voluntarioso joven que se alejó prematuramente de la casa de sus padres para dedicarse de lleno a su singular vocación. Cuando la narración está apoyada en las vicisitudes de ese personaje que notoriamente busca rearmar un grupo de pertenencia donde cobijarse, la película se fortalece. Pero en más de un momento, cuando decide incorporar otras pequeñas historias y testimonios de sus artífices, se dispersa y se debilita.

Por: Alejandro Lingenti ¿Te gustó esta nota? Ver comentarios 0

Temas: Espectáculos

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