El grupo de migrantes rescatados por el Eye Watch desembarcó hoy de una nave militar en el puerto de La Valletta, Malta Fuente: Reuters

Elisabetta Piqué SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 9 de enero de 2019 • 14:55

ROMA.- Hicieron falta 19 largos y dramáticos días. Pero finalmente hoy desembarcaron en Malta los 49 migrantes bloqueados en el mar durante más de dos semanas, tras ser rescatados por dos embarcaciones humanitarias -la SeaWatch y la SeaEye- a las que nadie les concedía un "puerto seguro" para atracar. Los migrantes pudieron tocar tierra después de que la UE alcanzó un acuerdo que prevé una redistribución de los desesperados entre ocho países del bloque. Entre ellos, Italia, donde, sin embargo, Matteo Salvini, ministro del Interior y hombre fuerte del gobierno enseguida desautorizó el pacto.

"No autorizo ninguna llegada de migrantes. Hace falta consultar antes de decisiones como estas", aseguró desde Varsovia -donde se encontraba de visita-, cuestionando la autoridad del primer ministro, Giuseppe Conte, quien negoció el acuerdo. "No entiendo esta aceleración de Conte", criticó Salvini, líder de la xenófoba y ultraderechista Liga y viceprimer ministro, que reclamó una explicación.

Por la mañana, fue el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, quien anunció el fin de la pesadilla para los 49 migrantes varados. El fin de su situación escandalosa llegó después de 19 días de extenuantes negociaciones y gran tensión en las dos naves, los reclamos de una situación intolerable de parte de casi todos los organismos que defienden los derechos humanos y un llamado "urgente" del Papa a los líderes europeos, el domingo pasado.

"Rehenes de una disputa entre Estados", tal como denunció Save The Children, el grupo de hombres, mujeres y niños atrapado en el mar, finalmente tocó tierra por la tarde en el puerto de La Valletta, la capital de Malta. Los migrantes -que saludaban con los brazos en alto, algunos haciendo la V de la victoria, enfundados en chalecos salvavidas naranja- llegaron a bordo de una lancha de la marina maltesa y subieron a un bus para dirigirse a un centro de recibimiento.

Muscat explicó que se alcanzó un "acuerdo ad hoc", que también incluyó una decisión sobre el destino de 249 migrantes rescatados que ya se encontraban en Malta. Este prevé una redistribución de los migrantes, la mayoría norafricanos, entre ocho países de la UE: Alemania, Francia, Portugal, Irlanda, Rumania, Luxemburgo, Holanda e Italia, si es que Salvini cede.

¿Crisis política en Italia?

La cuestión de los 49 migrantes atrapados en el mar, en efecto, abrió una virtual crisis en el gobierno populista italiano, formado por dos fuerzas muy distintas, que reaccionaron ante el drama en forma diametralmente opuesta. Mientras que Luigi Di Maio, líder del antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E), segunda fuerza que compone el ejecutivo, junto a Conte, se manifestó abierto a recibir a por menos 15 personas, Salvini desde el comienzo del caso se mantuvo en su postura de rechazo absoluto a cualquier apertura.

Mientras en Europa muchos suspiraron de alivio al ver finalmente desembarcar a los 49 desesperados, en Italia, cuya política siempre está en ebullición, muchos se preguntaban si el tema no había detonado una crisis de gobierno, algo siempre latente.

Desde Varsovia, Salvini -que en junio pasado impuso una política de cierre de puertos que alteró todos los equilibrios en la UE-, desmintió esta posibilidad. "El gobierno no caerá, pero pretendo una explicación inmediata en las próximas horas, ni bien regreso a Italia", dijo.

Se respiraba gran tensión en el mundillo político, con las huestes de la Liga enfurecidas y la oposición observando con perplejidad el enfrentamiento entre el primer ministro y el ministro del Interior. "Estas continuas fibrilaciones, que hoy toman la forma de una verdadera desconfianza sobre las acciones del primer ministro, son muy preocupantes", comentó Graziano Delrio, jefe de bancada del Partido Democrático (PD), de centroizquierda, en la Cámara baja. "Sirven medidas de largo plazo -agregó-, no es posible que las políticas migratorias sean enfrentadas caso por caso, poniendo en peligro la vida de mujeres, hombres y niños en fuga de guerras y pobreza".

Por: Elisabetta Piqué ¿Te gustó esta nota? Ver comentarios 0

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