Envió fuerzas federales a Ceará tras una ola de ataques incendiarios Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 5 de enero de 2019

BRASILIA.- En respuesta a la primera crisis de seguridad que enfrenta el gobierno de Jair Bolsonaro en el estado de Ceará, blanco de ataques incendiarios, el ministro de Justicia y Seguridad Pública, el exjuez Sergio Moro, ordenó ayer el envío de 300 miembros de la Fuerza Nacional, por 30 días, a la zona de conflicto.

La decisión de Moro, que responde a un pedido del gobernador de Ceará, Camilo Santana, fue elogiada por el presidente Bolsonaro, que reconoció que la situación se agravó en las últimas horas.

"El pueblo de Ceará necesita ayuda en este momento", dijo Bolsonaro durante una ceremonia de cambio de mando en la Fuerza Aérea.

La orden fue firmada ante la multiplicación de "ataques a autobuses, edificios públicos […] y tentativas de explosión de obras públicas", relacionados "con acciones de grupos criminales", indica el documento ministerial.

La motivación y el origen de los delitos se desconoce, pero funcionarios del gobierno estatal creen que se trata de una venganza de grupos criminales por la supuesta mano dura que se aplicaría en las cárceles.

El martes, el secretario de Administración Penitenciaria de Ceará, Luis Mauro Albuquerque, dijo que no reconocería facciones criminales y que los presos dejarían de ser divididos según su afinidad con esas organizaciones. Apenas unas horas después comenzaron los ataques, que ya han alcanzado 14 ciudades, además de la capital, Fortaleza.

Hasta el momento fueron detenidas 45 personas, según informó la Secretaría de Seguridad Pública del estado, al nordeste de Brasil.

Además de los disturbios en la vía pública, el secretario de Seguridad estatal, André Costa, informó que se registró un motín en una cárcel de Ceará por el que 250 presos fueron sumariados. Moro ofreció en respuesta cupos en otras cárceles federales para poder disuadir los focos de conflicto con el traslado de los reos.

Para Bolsonaro, un exmilitar que asumió la presidencia el martes pasado, el combate contra la criminalidad es uno de los principales desafíos de su gobierno, en un país donde cada año se cometen más de 60.000 homicidios. Además, la tolerancia cero con los criminales fue uno de los ejes de la campaña que lo llevó a la presidencia.

Agencias AFP Y AP

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