El economista advirtió también sobre el nivel alto de riesgo país que tiene la Argentina

Sofía Diamante SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 13 de diciembre de 2018 • 10:15

El economista y profesor de la Universidad de Columbia Guillermo Calvo fue crítico con la nueva política monetaria y, en una entrevista con LA NACION, advirtió sobre las consecuencias que puede traer sobre el empleo mantener una tasa de interés real alta.

-¿Cómo ve la nueva política monetaria?

-Tratan de reemplazar lo que teníamos, que era un ancla incompleta y poco clara, con otra que es más clara y más completa.

-¿Cuántos países aplicaron este modelo?

-Lo que está haciendo la Argentina, ningún país. Y solamente uno o dos han usado los agregados monetarios como ancla partiendo de una inflación más o menos alta. Es muy inusual.

-¿Eso es bueno o malo?

-Es difícil saberlo. Los agregados monetarios es algo que se dejó de usar en Estados Unidos también por una cuestión técnica, la liquidez no es solo la base, sino que es M1, M2, M3 [incluye no solo los billetes que circulan, sino todo tipo de depósitos]. Controlando la base solamente, no necesariamente controlo todo la liquidez, que es la que determina el nivel de precios. Ellos están mirando la base. Tal vez para la Argentina es adecuado, porque tenemos un sistema financiero muy chico, mientras que para Estados Unidos no es nada.

-Siempre se criticó que el mercado argentino de capitales es chico, pero en este caso eso podría ayudar para bajar la inflación.

-Exactamente, porque controlando la base monetaria, se controla bastante la liquidez del sistema. Excepto por las Leliq, que es otra forma de liquidez.

-¿Qué problema ve en las Leliq?

-Veo que mucha gente pone el énfasis en que el pago de interés sobre las Leliq da un déficit cuasi fiscal, pero no es tan grande ese déficit por el momento, así que no es lo que me preocupa. Pero sí tenemos dos tipos de liquidez: la base y las Leliq. El Banco Central controla la tasa de interés sobre las Leliq, lo que le permite tener un impacto sobre la tasa de cambio: cuando el interés sube, la tasa de cambio baja, y viceversa. El otro factor que determina la tasa de cambio son las expectativas de devaluación. Hemos visto que la tasa de cambio se ha ido a la parte baja de la banda y eso se puede leer como que las expectativas de devaluación han bajado, que es bueno. Pero hay que tener cuidado, porque mientras la tasa sobre las Leliq sea tan alta, parte de la razón por la cuál están en la parte de abajo es esa. Si bien bajó la tasa de interés, todavía sigue siendo muy alta. El BCRA tiene esos dos instrumentos: fijar la base monetaria, que es un factor que tal vez frene la inflación, y controlar la tasa de cambio, que es otro factor que afecta la inflación. Al momento todas las señales son positivas, no tengo ningún problema en eso, pero no hay que irse a dormir y decir: "Esto ya está convergiendo". Si no baja la tasa de interés, no está convergiendo realmente. Y lo que más me preocupa es que la tasa de interés real quede muy alta, tenga un efecto sobre el empleo, y eso debilite políticamente al Gobierno.

-¿Eso ya está impactando en el riesgo?

-Mi interpretación es que sí.

-Con las elecciones presidenciales tan cerca, ¿podría haber presión política para bajar la tasa de interés?

-Sospecho que en este caso no le van a poner presión porque ya vieron lo mal que les hizo el 28 de diciembre [el día que calibraron las metas de inflación con una conferencia en a Casa Rosada]. No creo que pongan tanta presión. Pero si esto resulta en un desempleo alto y sigue subiendo, el Gobierno tendrá que hacer algún arreglo con la oposición, porque si no, la oposición estará en la vereda de enfrente tirando piedras. Por eso, en algunos países se llegó a arreglos entre precios y salarios para hacer una especie de paz. Pero estamos en la mitad del sudden stop [freno repentino de capitales] y con un riesgo país alto. No escucho a ningún inversor que diga: "qué oportunidad, está barata la Argentina, quiero entrar".

-Si el año próximo Macri es reelecto, ¿los mercados se podrían abrir?

-Eso podría ser. Pero de acá a octubre es infinito.

-¿Cómo ven a la Argentina en el exterior?

-Se ve por el riesgo país. Al principio eran Turquía y la Argentina los que saltaron, dejando de lado a Venezuela que es un caso perdido. Y ahora, la Argentina tiene un riesgo país mucho más alto que Turquía, que aparentemente está mejorando. En Turquía está Erdogan, que políticamente es fuerte. Acá se ve la debilidad.

-¿Qué diría que hay que mirar con cuidado?

-Se complicó mucho todo con el sudden stop. El Banco Central no podrá hacer mucho si sigue el sudden stop. Y veo en este país que todos se quejan que los precios subieron más que los salarios y que hay que hacer algo para recuperar el valor de los salarios. Estamos todos de acuerdo, pero la cuestión es que tuvimos un shock muy feo que tiende a bajar el salario. Lo peligroso es que el Gobierno acepte eso y trata de fogonear los salarios, porque podría haber una inercia de precios: los precios se van solos. Y el Banco Central ahí no puede ajustar porque el desempleo aumentará aun más.

-¿Cree que el tipo de cambio está perdiendo la competitividad que logró con la devaluación?

-No miré los últimos números, pero la tasa de cambió se planchó y la inflación sigue altísima, por más que ahora esté un poco más baja. Si se llega al nivel que tenía antes, pero con condiciones externas que cambiaron tan radicalmente, entonces la máquina inflacionaria podría seguir.

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Temas: Economía