Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 8 de noviembre de 2018

1. Un avance claro, pero no la "ola azul" deseada

Los demócratas aprovecharon la ira progresista contra el presidente norteamericano, Donald Trump, para recuperar la Cámara de Representantes tras la campaña más cara de la historia, que ambos bandos plantearon como "la más importante de nuestras vidas". Pero esa victoria, recostada en una "ola azul" que recorrió todo el país, quedó dentro de los parámetros históricos para la primera elección legislativa de un presidente en ejercicio y no fue suficiente para arrebatarles a los republicanos el control del Senado, una empresa que, de antemano, parecía casi imposible para la oposición. La "ola azul" tampoco alcanzó para ser entendida como un claro mensaje de rechazo al trumpismo.

2. La elección dominada por las mujeres

Nunca en la historia de Estados Unidos tantas mujeres se presentaron a cargos electivos, una verdadera revolución que dejó un avance concreto: por primera vez en la historia, habrá más de 100 representantes del género femenino en la Cámara baja, según un recuento del Cook Political Report. Se trata de una cifra inédita en la historia norteamericana. Janet Mills se convirtió en la primera gobernadora de Maine, y Kristi Koem, en la primera gobernadora de Dakota del Sur. Y el protagonismo femenino crecerá en la próxima elección presidencial, en la que se espera que tres senadoras demócratas busquen la presidencia: Elizabeth Warren, Kamala Harris y Kirsten Gillibrand.

3. Trump, el mejor posicionado para 2020

Esta elección legislativa se había planteado como un gran referéndum sobre lo hecho en estos dos años, y el presidente, Donald Trump, sufrió un revés, pero salió ileso: es, aún, el candidato mejor posicionado para la próxima elección presidencial. El golpe fue similar al que sufrieron otros presidentes que luego lograron la reelección, como Ronald Reagan, Bill Clinton o Barack Obama. Y jefe de la Casa Blanca está recostado en una perspectiva económica mucho más sólida, que le permite gobernar con el nivel de desempleo más bajo de los últimos 60 años. Además, en estos comicios, Trump y los republicanos lograron confirmar su hegemonía en las áreas rurales del país.

4. Un camino que se abre para los demócratas

Tras una histórica -y, para muchos, vergonzosa- derrota en los comicios presidenciales de 2016 que le permitió a Donald Trump quedarse con la Casa Blanca, los demócratas lograron ahora una victoria que les era muy necesaria y que les abre de alguna manera un camino tentativo para buscar recuperar el poder dentro de dos años: los suburbios, y el triunfo en estados del Rust Belt -Wisconsin, Michigan, Pensilvania- que perdieron hace dos años. Así y todo, la elección no dejó un abanderado claro para liderar el Partido Demócrata. Además se volvió a encender una luz amarilla: los demócratas volvieron a perder en Florida y Ohio, dos estados claves para sellar el regreso al poder.

5. La división llegó a EE.UU. para quedarse

Los demócratas gozaron del poder total en Washington durante los dos primeros años del gobierno de Bill Clinton y los dos primeros años de mandato de Barack Obama. Luego, ambos debieron lidiar con un Congreso dominado por la oposición. Ahora, Donald Trump sufrirá la misma suerte. La división de poderes en Washington se ha convertido en la característica más sobresaliente del poder político en Estados Unidos, una realidad que, ante las dificultades de demócratas y republicanos para encontrar "terreno común", promete alentar la parálisis para los próximos dos años en la primera potencia global en temas claves como la inmigración, la salud o la infraestructura.

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Temas: El Mundo