En la Capital se judicializan un promedio de 21 siniestros de este tipo cada mes; los especialistas del cuerpo de bomberos analizan las cenizas y los restos para determinar el origen de los incidentes Crédito: Policía de la Ciudad

Vanesa Listek SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 15 de octubre de 2018

Cada ceniza cuenta una historia. La compleja química del fuego a veces hace difícil preservar la evidencia de un incendio . Los 40 hombres y mujeres de la Compañía Técnico Pericial (CTP) de los Bomberos de la Ciudad trabajan a diario contra este elemento natural que, según ellos, "es un enemigo impredecible". Cada mes se judicializan, en promedio, 21 incendios. Y ellos analizan las pistas que dejan las llamas y los patrones de combustión para encontrar el origen del fuego. La mayoría de ellos fueron bomberos, pero ahora, como peritos especializados, buscan las evidencias una vez que los rescatistas terminaron su trabajo.

Si fue un hecho fortuito o uno intencional. Cómo, dónde y cuándo se inició un foco ígneo destructivo. Si el incendio fue el fin en sí mismo o si tuvo como objetivo ocultar otro crimen (destruir documentos o pruebas, hacer desaparecer un cadáver). A todos esos interrogantes deben intentar hallarles respuesta.

Cada escena, edificio, casa o vehículo es diferente. En general, hay una destrucción extensa de la evidencia por acción del fuego o del agua que usan los bomberos para extinguirlo. "Uno podría pensar que desaparece toda la evidencia, pero el fuego deja marcas: la madera se carboniza, el metal se oxida, el vidrio se derrite o se raja, y cada marca o indicio nos da algo", dijo a LA NACION Marcelo Ochoa, director de la CTP, que investiga incendios, explosiones, intoxicaciones por monóxido de carbono e incluso derrumbes y electrocuciones en obras en construcción.

La evidencia lleva a los peritos al lugar de origen de la combustión, donde trabajan con un método científico para determinar cuál fue la causa del fuego. Buscan elementos que podrían haber servido como fuente de ignición, y para eso siguen los consejos de la Guía para Investigaciones de Incendio y Explosión, creada por la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego de los Estados Unidos, que establece que se deben probar todas las hipótesis hasta determinar la causa.

Órdenes de prioridad

¿Qué buscan en una escena de fuego? Primero, determinar si el incendio fue o no intencional. "Si sospechamos que fue premeditado queremos localizar cualquier evidencia de un dispositivo que no es propio del lugar, como un residuo líquido inflamable que podría haber sido usado para iniciar el fuego", sugirió Ochoa.

Uno de los ejemplos más contundentes fue el incendio y posterior derrumbe del depósito de Iron Mountain en Barracas, el 5 de febrero de 2014. "Nuestras investigaciones probaron que el siniestro fue intencional, ya que allí se encontraron rastros de sustancias combustibles y se estableció que el foco del fuego se produjo por dispositivos que no correspondían con el equipamiento del lugar", recordó Ochoa.

Localizar el origen del incendio ayuda al investigador a recoger desechos que pueden contener ciertos compuestos indicativos de nafta u otro hidrocarburo, líquidos inflamables que podrían usarse para iniciar incendios. "Todos los productos químicos dejan residuos. Las llamamos marcas químicas y siempre se van a encontrar luego del incendio. Por ejemplo, si se están fabricando drogas ilegales o si hay residuos de disparos, los investigadores podrán encontrar los remanentes", dijo a LA NACION Sandra Ferreira, profesora de química general e inorgánica de la UBA.

Los distintos tipos de fuego dependen del material combustible que los origina; por eso algunas llamas son más difíciles de extinguir que otras. "Los bomberos atacan los incendios de manera física y química; van a hacer todo lo posible para evitar que se propague. Sin embargo, siempre habrá evidencia de su origen", comentó Ferreira. Los bomberos abordan lo que llaman "tetraedro del fuego", compuesto por el combustible, el calor, el oxígeno y la reacción en cadena, y para detenerlo deben actuar sobre cualquiera o varias de estas partes.

Delitos detrás de las llamas

Pero existen diferencias entre los marcadores químicos que les indican a los peritos cuál podría ser el origen del incendio. "Algunos nos hablan de un incendio intencionado, pero otros se relacionan con hechos culposos no intencionales que pueden generar fatalidades, como por ejemplo cuando nos encontramos con un incendio provocado por la quema de plástico, espuma o muebles a raíz de que alguien colocó algo en su casa sin la ayuda de un electricista certificado y resultó en una contingencia eléctrica. Es muy común ver zapatillas plásticas con más de cinco enchufes que no soportan la tensión eléctrica y derivan en un incendio", continuó Ochoa.

Ocasionalmente, luego de un incendio, se descubren armas, dinero o drogas que pertenecen a piratas del asfalto o a personas que producen estupefacientes de manera ilegal. Allí es cuando las líneas se cruzan y los casos se trabajan en conjunto con el equipo de Criminalística de la Policía de la Ciudad, especialmente cuando hay muertos.

Ochoa recordó un caso ocurrido en San Telmo hace un año, dentro de la Pulpería Quilpán, donde dos hombres estaban produciendo absenta (o licor de ajenjo) en un artefacto de bronce que se prendió fuego intempestivamente. La rápida expansión de las llamas hizo que los hombres terminaran en el hospital con quemaduras severas, ya que la absenta es una bebida que tiene una graduación alcohólica de más del 70%. Dado que su comercialización se encuentra prohibida en el país, los peritos debieron trabajar en conjunto con agentes de la Policía de la Ciudad.

Dos inventos capaces de reducir riesgos

Un empapelado inteligente y baterías antiinflamables son solo algunos de los inventos con los que se busca evitar la propagación de llamas.

Hecho de materiales que se encuentran en los huesos, los dientes y las hormonas (los actuales están confeccionados con fibras de celulosa vegetal o polímeros sintéticos, que son inflamables), ese revolucionario empapelado puede prevenir incendios e incluso hacer sonar una alarma cuando se detectan llamas y calor en menos de dos segundos. Fue creado por el Instituto de Cerámicas de Shanghai, de la Academia China de Ciencias.

En tanto, un equipo del Laboratorio de Investigación Naval de los Estados Unidos diseñó una batería de estructuras microscópicas similares a esponjas de zinc. El diseño pretende resolver uno de los mayores problemas de la industria, ya que las baterías generalmente corren el riesgo de generar pequeñas espinas de metal que pueden perforar otras partes del sistema, causando un cortocircuito y, luego, un incendio. Gracias a esta estructura porosa que mueve uniformemente la carga en la batería para minimizar los riesgos de explosión e incendio de baterías, objetivo muy codiciado por las industrias aeronáutica y de autos eléctricos.

Por: Vanesa Listek ¿Te gustó esta nota? Ver comentarios 0

Temas: Sociedad

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