Cruces y flores por las víctimas en Ecatepec Fuente: AFP

Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 10 de octubre de 2018 • 11:04

ECATEPEC, México.- Pese a estar habituados a una elevada criminalidad, los vecinos del empobrecido y vasto municipio mexicano de Ecatepec se confiesan estremecidos y asustados al saber que una pareja de asesinos seriales, que podría haber matado hasta a 20 mujeres, compartía con ellos rutinas y espacios.

"Esa es la casa", dice una mujer delgada y canosa que acaba de comprar en la panadería de la cuadra, mientras señala el inmueble color celeste sobre la calle Playas de Tijuana, en el barrio Jardines de Morelos, donde el 4 de octubre policías del central Estado de México descubrieron el horror.

En uno de los nueve cuartos que se alquilan allí para vivienda, Juan Carlos "N" y Patricia "N" vivían y almacenaban -en su heladera y en múltiples recipientes- los restos despedazados de varias mujeres a las que atrajeron con engaños.

La casa del horror en Ecatepec
La casa del horror en Ecatepec Fuente: AFP

Jessenia Cruz, de 32 años y dueña de la peluquería que ocupa desde hace apenas dos meses la planta baja del inmueble, aún no haya una explicación. "¡Imagínese la impresión! … unos psicópatas, horrible".

Laura, de 60 años y dueña desde hace tres décadas de una mercería ubicada a pocos pasos, dijo sorprendida que el presunto asesino serial "era una persona común, como cualquiera, que pasaba y saludaba".

Señaló que la pareja llegó hace seis meses al barrio y más de una vez se acercaron a su negocio a ofrecer en venta perfumes y quesos.

A algunas de sus víctimas, jóvenes madres solteras, según la investigación del fiscal, las atraían vendiéndoles "ropa de paca", las prendas de descarte que se venden en las zonas más deprimidas de la ciudad, detalla Laura.

Para Ecatepec, y sus 1,7 millones de habitantes, el descubrimiento de esta pareja asesina confirma su sitial como uno de los municipios con mayor índice de femicidios en México.

La idea de ser vecinos de presuntos asesinos seriales atemoriza y sorprende incluso en un barrio considerado "zona roja" por su elevada criminalidad. Pero Hugo Sánchez, doctor en psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, recuerda que este tipo de criminales tienen "una larga historia" en México que no ha sido suficientemente divulgada.

Recordó, por ejemplo, el caso de Juana Barraza, una asesina serial de medio centenar de ancianas, muy activa en los primeros años de este siglo y conocida popularmente como "La Mataviejitas", o los numerosos sicarios del crimen organizado, responsables de decenas de muertes, son algunos ejemplos, según Sánchez.

"La sociedad va dando ciertas condiciones, por ejemplo pobreza extrema, hacinamiento, problemas de estrés, problemas de ansiedad, y esto genera condiciones para que puedan aparecer desde rasgos psicóticos hasta psicopatías", explica.

Así, zonas marginales y con ausencia de la autoridad, como Ecatepec, terminan constituyendo un terreno fértil para criminales de toda índole.

"No es una casualidad trágica, es un problema de condiciones sociales que permitió que la violencia se incremente", subraya Sánchez, quien preside la Sociedad Iberoamericana de Neurociencia Aplicada.

A la vuelta de Playas de Tijuana, sobre la calle Pie de la Cuesta, un terreno que la pareja utilizó como improvisado vertedero de restos humanos, y que fue acordonado por la policía, fue convertido por activistas contra el femicidio en un improvisado santuario para recordar a las víctimas.

Letreros con mensajes como "Ni una más: basta" y "No más feminicidios: Justicia", cuelgan sobre recipientes con flores y algunas velas.

Mensajes de los vecinos en Ecatepec
Mensajes de los vecinos en Ecatepec Fuente: AFP

A unos 80 metros, sobre el boulevard central de una avenida, las activistas improvisaron un espacio similar, donde también incluyeron cruces. En una de ellas se lee el mensaje "Nos queremos vivas".

"Agradezco que no tenga yo familia de mujeres cerca de aquí", dice David Rosales, de 60 años, y quien pasa cada día al lado del terreno.

"Estoy sorprendido y la verdad un poco asustado", concluye.

Agencia AFP

¿Te gustó esta nota? Ver comentarios 0

Temas: El Mundo