La entregaría el presidente surcoreano el jueves próximo; cautela en la Santa Sede Fuente: Reuters

Elisabetta Piqué SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 10 de octubre de 2018

ROMA.- Un viaje del Papa a Corea del Norte, uno de los países más cerrados del mundo y uno de los últimos bastiones comunistas, ya no es algo totalmente impensable, sino que podría ser realidad.

Ayer, poco antes de que el Vaticano anunciara que Francisco el 18 de octubre recibirá en audiencia al presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, un vocero de la presidencia reveló en Seúl que en esa oportunidad el mandatario le llevará al Papa una invitación a Pyongyang de parte de su par norcoreano, Kim Jong-un .

"Durante el encuentro con el papa Francisco, [Moon] transmitirá el mensaje del presidente Kim Jong-un de que le dará una cálida bienvenida si visita Pyongyang", indicó un vocero.

La noticia causó gran impacto en el Vaticano, donde el vocero papal, Greg Burke, consultado acerca de la posibilidad de un viaje del Papa a uno de los países más aislados del mundo, prefirió ser cauto: "Esperemos que antes llegue la invitación", dijo.

En el Vaticano también se anunció que el 17 de este mes el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, presidirá en la Basílica de San Pedro una "misa por la paz" en la península coreana, celebración de la que participará Moon, un católico que ha jugado un rol más que activo en este sentido.

Tal como reveló su vocero, en la última cumbre que tuvo con Kim en septiembre, Moon "le sugirió reunirse con el Papa, al destacar que está muy interesado en la paz de la península coreana".

En agosto de 2014, Francisco viajó a Corea del Sur, país donde existe una ferviente minoría católica (el 10% de la población). Entonces celebró una misa por la paz y la reconciliación de la península, dividida desde el final de la Segunda Guerra Mundial, pero que desde hace unos meses dio gigantescos pasos adelante en esa dirección. Con el impulso de su par surcoreano, Kim tuvo una histórica cumbre con el presidente estadounidense, Donald Trump, en junio pasado y su compromiso de desnuclearizar la península, aunque aún no cumplido, ha distendido una situación durante décadas marcada por la tensión.

El 10 de junio, en víspera del primer cara a cara entre Trump y Kim, el Papa pidió a miles de fieles reunidos en la Plaza San Pedro que rezaran por el éxito de ese encuentro en Singapur.

En Corea del Norte -país bajo una fuerte influencia de China, con la que el Vaticano firmó recientemente un acuerdo para la designación de obispos-, no hay libertad religiosa. Aunque a principio del siglo XX, antes de la Guerra de las dos Coreas, en Pyongyang había una importante comunidad cristiana, el abuelo del actual líder, Kim Il-sung, como la consideraba una amenaza, la erradicó, con ejecuciones y trabajos forzados.

Pero la Santa Sede siempre mantuvo diálogo con Corea del Norte, país al que ha enviado a lo largo de los años delegaciones con ayuda humanitaria y al que ha invitado a una conferencia internacional que organizó en noviembre del año pasado sobre desarme, en la que Francisco condenó la posesión de las armas nucleares.

Nadie descarta que el Papa, que ya visitó Asia -el continente del futuro-, tres veces ( fue a Corea del Sur, a Sri Lanka y Filipinas y a Myanmar y Bangladesh) y que viajará a Japón el año próximo, podría sin dificultades agregar una escala en Pyongyang. De confirmarse, marcaría un nuevo éxito diplomático de su pontificado.

Por: Elisabetta Piqué ¿Te gustó esta nota? Ver comentarios 0

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