Vicentico y su hijo Crédito: Twitter Usina del Arte

Gabriel Hernando SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 16 de septiembre de 2018 • 04:01

Entre los objetivos perseguidos por el Festival Ciudad Emergente a lo largo de sus 11 ediciones consecutivas figuran, por un lado, el brindar un espacio en el que los nuevos valores puedan mostrar en sociedad sus respectivas propuestas desde las más variadas disciplinas artísticas. Y por otro, convocar a los consagrados para explorar y experimentar en campos diferentes a los que suelen desarrollarse. Fue en este último plano, entonces, donde quedó enmarcada la inusual presentación conjunta de Vicentico junto a su hijo Florián.

Después de dos años de gira con Los Fabulosos Cadillacs, el legendario vocalista y el joven guitarrista del grupo irrumpieron en el amplio escenario montado en la Plaza de la Usina del Arte, en La Boca, para desgranar una singular combinación de temas propios con atractivas versiones de grandes canciones del rock internacional que los marcaron e influenciaron de por vida. Acompañados por los músicos de Callate Mark (la banda de Florián), más los aportes de Axel Introini en teclados y un trío de vientos, padre e hijo demostraron que, más allá de la diferencia de edad y de los gustos personales, existe un hilo conductor, un sendero en común que desemboca en el punk, el ska, la new wave, el post punk y el glam rock, diferentes escenas que signaron al rock durante gran parte de la década del setenta y la primera mitad de los ochenta.

Ni el cielo gris plomizo ni una tenue pero intermitente lluvia amedrentaron a una enorme cantidad de personas que, algunas a la intemperie y otras, más precavidas, bajo sus paraguas, disfrutaron de un show atípico que arrancó con el pulso lúdico en tiempo de ska de "Ghost town" (The Specials) y "Our house" (Madness). Una feroz relectura de "Live and let die" (Paul McCartney) sumada a "Starman" (David Bowie), con un fragmento de la letra interpretada en castellano y otro en inglés, más una nueva escala en The Specials (con el clásico "Message to you") fueron conformando un auténtico y amplio viaje por el mapa genético y musical de ambos protagonistas, a veces respetando las partituras originales y otras dándole una vuelta de tuerca a los tempos y los arreglos.

De todos modos, los pasajes más logrados y exquisitos descansaron en "Ashes to ashes" (tremendo tema firmado por David Bowie con un inspirado Florián en la guitarra), la cita a The Turtles con "Happy together" y la contagiosa "Friday I'm in love", de The Cure. Claro que el rock argentino también dijo presente en el set a través de una sorpresiva, un tanto desprolija, pero muy festejada versión de "Cuatro personalidades" (Turf) y dos imbatibles de "cosecha propia" que pusieron a todos a bailar: "El genio del dub" y "Saco azul".

Con su particular y característico registro, Vicentico se mostró cómodo y muy a gusto poniéndole voz a estas canciones que forman parte de su ADN como músico, pero que pocas veces, o tal vez nunca, había tenido la oportunidad de interpretarlas en vivo. No obstante, también cedió terreno y dejó el micrófono a cargo de Florián en "El mundo te ganó", un mid tempo firmado por Callate Mark, y "Alison", uno de los primeros éxitos de Elvis Costello, incluido en My aim is true, su álbum debut de 1977.

Retomando el centro de la escena, y con la banda sonando a pura potencia, el creador de "Sólo un momento" llevó al concierto a su punto más álgido de la mano de "Revolution rock". Esta página indeleble de The Clash, que, en tiempo de ska, los Cadillacs supieron revisitar en su momento encajó a la perfección en el contexto de una experiencia nueva, tanto para Vicentico como para

Florián, pero que, dada la auspiciosa respuesta del público, quizás se repita en el futuro como un esporádico proyecto paralelo.

Así se cerró la tercera y penúltima jornada del célebre festival porteño que, siempre con entrada libre y gratuita y tanto en superficies al aire libre como bajo techo, comenzó a rodar minutos después del mediodía con variadas ofertas, incluyendo deportes urbanos como el skate y un show de slackline y highline; danzas urbanas; stand up; talleres para niños y tecnología. La gastronomía en todas sus formas y sabores también estuvo reflejada a través de clases brindadas por distintos chefs, además de una importante presencia del diseño y del cine que, entre otros títulos, vino de la mano de Caballos de noche vivos en el Hipódromo, de Ratones Paranoicos, y Hello Hello Hello: Lee Ranaldo, Electric Trim, documental sobre el guitarrista de Sonic Youth.

Por su parte, la música invadió todos los rincones lindantes al Riachuelo mediante la labor de numerosos djs encendiendo la pista de baile; una disquería muy completa dedicada a los sellos independientes y la auspiciosa e irrefrenable actualidad de los ritmos urbanos manifestada en las performances en vivo de, entre otros, Lxs Familia, Vanina, Dakalachina, Sista V & Valessa y Marcianos Crew. Mientras la sala Dinamo albergó a los shows de Géminis, Fly Fly Caroline, Triciclo y Tito, todos semifinalistas del concurso Camino a Abbey Road, en otros escenarios la multitud de jóvenes visitantes disfrutó de los conciertos de Iván Noble para niños, Suena Supernova, Tamboor, Astronautas, Izzy Gainza, Jorge a Marte, Milrayos, Nico Agesta, Ada Van, Lucas & The Woods, los españoles de Apartamentos Acapulco, Emmanuel Horvilleur, Juan Huertas, El Estrellero y Abril Sosa y su proyecto Cubo.

Con las primeras sombras de la noche, los ascendentes, desfachatados y eclécticos mendocinos de Perras on the Beach dejaron el ambiente preparado y bien arriba para recibir al plato fuerte (y familiar) de la velada: los Fernández Capello.

Por: Gabriel Hernando ¿Te gustó esta nota? Ver comentarios 0

Temas: Espectáculos