Fuente: FotoBAIRES

Fernando Vergara SEGUIR Comentar (0) Me gusta Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 2 de septiembre de 2018 • 10:32

Los mensajes de Whatsapp en el teléfono de Nicolás Blandi empezaron a llover después de la igualdad entre San Lorenzo y River 1-1 en el Nuevo Gasómetro. Una felicitación, después otra, luego una más. Posiblemente, el delantero también haya tenido alguna comunicación previa con un amigo que fue directo al grano: "Sos el indicado para hacerlo". Porque nada es para siempre y alguna noche, sí, Franco Armani dejaría de atragantar tantos gritos de gol. Y el hombre señalado para romper con un registro que se agigantaba fue el capitán del Ciclón.

La crónica dijo que en la fría noche del sábado, en el Bajo Flores, el hombre nacido en Casilda recibió un gol después 965 minutos de imbatibilidad. Con esto, la contundencia goleadora de Blandi le cortó a Armani la posibilidad de alcanzar a Carlos Barisio en el fútbol profesional, quien en 1981 logró estar 1.075 minutos invicto como arquero de Ferro. Así, 110 minutos le faltaron al santafesino para meterse en los libros y adueñarse del primer lugar en los registros.

Vale el recuerdo: la última vez que Armani había recibido un gol fue el domingo 1° de abril de este año, por intermedio de Fernando Márquez, en un partido que River terminó ganando 3-1 a Defensa y Justicia, en Florencio Varela. Desde entonces acumulaba 10 partidos con el arco invicto en la Superliga . Números arrolladores. Un detalle para entender el tiempo transcurrido: más de cinco meses después, Cuqui Márquez juega en el exótico Johor Darul Takzim de Malasia. Y dejando de lado la Superliga, la última vez que le habían marcado a Armani fue el 28 de julio contra Villa Dálmine, porque contra Racing no recibió goles en ninguno de los dos cruces por la Libertadores.

Lo gritó con furia Blandi, quien se inició en Boca. Fue un desahogo para un equipo que merecía la igualdad. Siempre medido en cada una de sus palabras, el capitán azulgrana dijo: "Mucha gente me mandó mensajes, es cierto. Me hablaban de Armani. Pero trato de pensar que todos los partidos son iguales. Siempre trabajo para convertir y jugar los encuentros concentrado, con convicción".

Después de una década en Colombia, donde fue ídolo y figura en Atlético Nacional, Armani llegó a la Argentina y se transformó en uno de los mejores arqueros del campeonato doméstico. De entrada, nomás, fue campeón de la Supercopa Argentina con River ante Boca. Su personalidad, reflejos y atajadas en el arco empezaron a generar esos videos que se viralizan a toda velocidad. Su escalada fue meteórica. Al punto que se convirtió en una pieza indispensable para Marcelo Gallardo e hizo olvidar las actuaciones irregulares de Augusto Batalla y Germán Lux. Así, sus sólidas tareas le valieron la convocatoria al seleccionado nacional para disputar el Mundial. Jugó dos partidos, frente a Nigeria y Francia. Y rápidamente, luego del fracaso argentino, dio vuelta la página con respecto a la tarea en Rusia 2018: "Duermo tranquilo con lo que hice en la selección. El fútbol da revancha muy rápido. Ojalá que en estos amistosos tenga la posibilidad de jugar y pueda aprovecharlo", dijo en referencia a los compromisos albicelestes contra Guatemala (7 de septiembre) y Colombia (11 de septiembre).

Ayer, cuando finalizó el primer tiempo, Armani llegó a los 934 minutos invicto. No obstante, Nicolás Reniero fue el primero que estuvo a punto de vulnerar su valla. A los 3 minutos, Maidana falló un despeje y Blandi le ganó en velocidad. El capitán de San Lorenzo asistió al "Principito", que sacó un zurdazo cruzado que Armani alcanzó a desviar. Antes de los 10, el local llevó peligro nuevamente con Reniero, pero su remate en la boca del arco rebotó en un defensor millonario. Sobre el final de la etapa inicial, el casildense volvió a responder con firmeza después de un zurdazo fortísimo de Pablo Mouche, que controló con asombrosa facilidad sin dar rebote.

Pero San Lorenzo también tiene sus estandartes. Con él, hay vida hasta el último suspiro y queda lugar para las esperanzas. A los 30 minutos del segundo tiempo, Blandi le ganó la posición a Santos Borré, se plantó en el primer palo y marcó el 1-1 después de un córner de Rubén Botta. El artillero corrió por detrás del arco del hombre al que le impidió acceder al récord, levantó sus brazos, gritó con furia, se abrazó con sus compañeros y saludó a la platea. Quemar redes contrarias se hizo natural para quien encontró en Boedo su hábitat. "Se anticipó bien y no la sacamos. Blandi es duro, le quedó la pelota ahí y puso el empate", dijo Jonatan Maidana en una especie de elogio para el Nº 9.

El delantero oriundo de Campana sentía la necesidad de confirmar su buen momento ante su público. Con tres tantos (Tigre y Lanús), Blandi es uno de los artilleros del certamen local. Una cifra a la que hay que sumarle sus dos conquistas en el 3-1 reciente frente a Nacional de Uruguay por la Sudamericana. Su voracidad relanza a los azulgranas para buscar una mejor imagen, que, de a poco, parecen estar logrando. Frente a River, el equipo de Claudio Biaggio combinó enjundia y audacia para ir a buscar la igualdad. "Yo trato de ayudar y marcar goles. Me gusta convertir, y más cuando ayudo al equipo y sirve para ganar puntos. Tengo la suerte de estar con futbolistas que tienen buen pie para desequilibrar. Por ahí, a veces, me toca estar entre los centrales y hacer largo al equipo rival para que no tenga espacios. Y a veces aporto en el juego", analizó el goleador.

Armani se había vuelto en un escollo difícil de superar. Un bastión casi inexpugnable con grandes intervenciones en los cruces que disputó River que lo hicieron convertirse en una figura del fútbol argentino. Los números eran sus socios para darle vida a tamaña racha. Si no hubo récord es porque una noche se topó con Blandi, el hombre que a su constancia le volvió a agregar su olfato.

Por: Fernando Vergara ¿Te gustó esta nota? Ver comentarios 0

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