El huracán se acerca y hay pánico en la población. Las escuelas públicas cerraron y la gente se desespera por conseguir víveres para el encierro.

Comentar (0) Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 22 de agosto de 2018 • 15:28

Ante el medio por el huracán Lane que se aproxima, los habitantes de Hawai se desesperan por conseguir víveres y artículos de primera necesidad. Aunque admiten que se debilitó un poco durante la madrugada, golpeará con fuerza a la isla y pronostican fuertes lluvias, inundaciones y potentes olas.

El Servicio Meteorológico Nacional informó que el huracán pasó de la categoría 5 a la 4, pero aún sostienen que habrá vientos tan fuertes que pueden causar daños catastróficos. Además, sostienen que la tormenta ahora parece estar dirigiéndose hacia el noroeste y hay incertidumbre sobre si continuará en esa dirección o cambiará drásticamente.

"Es muy temprano como para saber con certeza cuál de la islas hawaianas serán directamente impactadas por Lane", dijo el meteorólogo Gavin Shigesato y agregó: "Lo más probable es que el huracán pase justo por encima o muy cerca de las islas entre jueves y sábado. Aún si el ojo del huracán no pasa precisamente sobre tierra, las islas se verán abofeteadas por los feroces vientos y las lluvias".

Por otro lado, desde el Centro de Huracanes del Pacífico Central (CPHC) indican: "Los pronósticos continúan mostrando que todas las islas corren riesgo por los efectos del núcleo del huracán Lane. Puede haber ajustes futuros en la trayectoria y pronóstico de intensidad".

El presidente Donald Trump pidió a través de su cuenta oficial de Twitter, que todos los habitantes de las islas se preparen: "Manténganse a salvo", escribió.

Everyone in the path of #HurricaneLane please prepare yourselves, heed the advice of State and local officials, and follow @NWSHonolulu for updates. Be safe! https://t.co/kCwtL8UxNI&- Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 22 de agosto de 2018

Como medida de precaución cerraron las escuelas y el gobernador David Ige prohibió a los empleados del Estado, salvo quienes realizan tareas de emergencia como hospitales y salas de atención, ir a trabajar de miércoles a viernes.

Si bien los pronósticos hablan de que el huracán mitigue a medida que avanza, el miedo crece y muchos habitantes comparan la situación con el huracán Inki sucedido en 1992. Inki destrozó una isla, dejó seis personas muertas y 3.000 millones de dólares en daños.

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