Después de volver a vincularlos con el delito, pidió una lluvia de votos para que el Congreso apruebe la reforma Fuente: AP

Rafael Mathus Ruiz SEGUIR Comentar (0) Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 23 de junio de 2018

WASHINGTON.- Donald Trump reavivó su ofensiva contra los inmigrantes indocumentados y la puso en la agenda de la campaña para las elecciones legislativas, mientras su gobierno comenzaba a reunir a los primeros padres con los hijos de los que fueron separados en la frontera sur del país.

"¡Mi hijo! ¡Te amo! ¡Te amo, mi amor!", le dijo entre lágrimas y sollozos Beata Mariana de Jesús Mejía-Mejía a su hijo de siete años, Darwin, mientras lo arropaba con una frazada en el aeropuerto de Baltimore. Hacía más de un mes que no lo veía, desde que fueron separados por las autoridades al pedir asilo político. Ambos huyeron de Guatemala, uno de los países azotados por la narcoviolencia en América Central.

"Empecé a llorar cuando lo vi porque es el único hijo que tengo", dijo Mejía, luego, a los periodistas en una improvisada conferencia de prensa. "Le agradezco a Dios porque lo tengo aquí conmigo. Aunque él está triste, pero nada nos va a separar nuevamente", continuó.

Ayer, Mejía fue la cara del drama que viven miles de padres y madres migrantes. Había sido separada de su hijo el 19 de mayo, cuando cruzaron la frontera con México cerca de San Luis, en Arizona. Fueron detenidos por agentes fronterizos, que los pusieron en custodia y los separaron. El Departamento de Justicia aceptó reunirla de nuevo con su hijo luego de que demandó al gobierno en la Justicia Federal. Ayer, Darwin viajó en un avión desde Phoenix hasta el aeropuerto de Baltimore.

Unos 500 chicos ya fueron devueltos a sus padres por las autoridades, según indicó la agencia AP citando una fuente anónima del gobierno de Trump. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) presentó una demanda para terminar con la separación de familias, y los abogados que trabajan con migrantes intentaban recorrer el laberinto legal norteamericano para sacar a las familias del limbo, a la espera de un plan concreto del gobierno que brillaba por su ausencia. Agencias federales buscaban crear un proceso centralizado para volver a reunir a familiares, y evitar el temor principal: que haya padres que nunca encuentren a sus hijos. "En el terreno hay mucha confusión, instrucciones e información contradictoria, incluso de la parte de actores del gobierno", dijo Michelle Brané, directora de Derechos de los Inmigrantes en la Comisión de Mujeres Refugiadas.

Tras una semana de idas y venidas, Trump volvió a ofrecer mensajes contradictorios y a cargar contra los migrantes, al vincularlos, otra vez, con el delito.

El presidente bajó una orden a los republicanos en el Congreso, al indicarles que cajoneen cualquier proyecto de ley migratorio hasta las elecciones, luego de demandar durante días al Capitolio que "cambie las leyes". Y acusó a los demócratas de usar historias de "tristeza y dolor" para ganar votos. Pero después montó un acto con familiares de personas que fueron asesinadas por inmigrantes indocumentados, una nueva maniobra para atar la inmigración al delito, pese a que la evidencia empírica indica lo opuesto.

"Los republicanos deberían dejar de perder su tiempo en Inmigración hasta después de que elijamos a más senadores y congresistas en noviembre", escribió Trump en un mensaje en Twitter.

"Los demócratas solo están jugando juegos, no tienen intención de hacer nada para resolver este problema de décadas. ¡Podemos aprobar una gran legislación después de una ola roja!", continuó, haciendo referencia al color que distingue a los republicanos.

El llamado de Trump marcó un nuevo giro de 180º en el discurso presidencial, y pareció buscar un objetivo político concreto: arengar a su base, que respalda su plataforma contra la inmigración ilegal, para contrarrestar el impulso con el que cuentan los demócratas para las próximas elecciones legislativas, según sugieren los sondeos. Así y todo, los republicanos en el Congreso seguían intentando perfilar un proyecto de ley para poner fin al descalabro migratorio.

Además de boicotear la ley que reclamó, Trump retornó a su retórica dura contra los inmigrantes en un evento en el que reunió a familiares que perdieron seres queridos a manos de extranjeros que lograron ingresar y residir en Estados Unidos sin papeles.

Marcó un paralelismo con los padres separados de sus hijos, al afirmar que esas familias habían sido "permanentemente separadas" de las víctimas.

"Estamos reunidos hoy para escuchar directamente a las víctimas estadounidenses de la inmigración ilegal", anunció Trump.

"Ya saben, escuchás el otro lado. Nunca escuchás este lado. No saben lo que está pasando. Estos son los ciudadanos estadounidenses separados permanentemente de sus seres queridos, la palabra permanentemente es la palabra en la que deben pensar: permanentemente. No están separados por un día o dos días. Estos están permanentemente separados, porque fueron asesinados por delincuentes ilegales", afirmó. "Estas son las familias que ignoran los medios. No hablan de ellos. Muy injusto", remarcó.

Por: Rafael Mathus Ruiz

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