Pablo Iglesias le advirtió hoy a Sánchez que sólo tendrá 15 días de cortesía parlamentaria por parte de Podemos Fuente: Archivo

Silvia Pisani SEGUIR Comentar (0) Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 7 de junio de 2018 • 14:50

Madrid.- Ya puede ir sabiendo el flamante presidente español, Pedro Sánchez, de lo que es capaz un amor despechado.

"Quince días de cortesía parlamentaria. Eso es todo lo que le daremos" amenazó, enojado, Pablo Iglesias, el líder de Podemos, el partido de izquierda antisistema, que lo apoyó para que llegara a la presidencia sin pasar por elecciones y que, ahora, se sienten dejados de lado.

La de Podemos -con el despechado Iglesias a la cabeza- será posiblemente la luna de miel más breve y fugaz que se recuerde en la vida política española.

Hace menos de una semana, el político "del pueblo" que se compró un caserón con pileta y jardín de diseño, ofreció nada menos que formar "gobierno de coalición" al socialista para así "fortalecer" sus posibilidades políticas.

Ahora, cuando ve que Sánchez formó gabinete no sólo sin ofrecerle nada, sino sin tan siquiera llamarlo por teléfono para ver qué pasaba, el dirigente progresista cambia de actitud y lo amenaza de la peor manera.

"Ya veo que se olvidó de nosotros. Pues bueno, le daremos dos semanas de cortesía parlamentaria y luego tendrá que vivir "el calvario" de gobernar solo", con apenas 84 diputados de los 350 que tiene el Congreso.

Al igual que los catalanes independentistas, el podemito -como se le suele decir a Iglesias- esperaba mucho más de Sánchez.

Al extremo que no pudo ocultar su decepción cuando vio que elegía como ministros a "algunos que parecen sacados del PP", en referencia al Partido Popular, de Mariano Rajoy, que acaba de ser desplazado del poder, justamente gracias al empujón con el que él mismo colaboró.

A Iglesias se le atragantó, especialmente, que Sánchez eligiera como ministro de Justicia al ex juez Fernando Grande Marlaska. O que la opción para la cartera de Relaciones Exteriores sea el antiindependentista Josep Borrell.

"Esas son personas que agradan al PP y a Ciudadanos", dijo Iglesias en relación con las dos principales fuerzas de centro derecha en el país. De allí que lo amenazara, enseguida, con la idea de que gobernará "en solitario" y que, desde esa debilidad, la gestión socialista está llamada a ser "un calvario".

Con buena parte de los elegidos para el gobierno Iglesias tiene su propio encono.

Con Grande Marlaska lo separan los fallos que produjo contra dirigentes del llamado movimiento de los "indignados", que en el pasado copó plazas en reclamo de mejoras económicas.

Una masiva fuerza de protesta que catapultó al propio Iglesias a la política y que dio alas a su partido como una alternativa de poder.

A Borrell no le perdona sus expresiones en contra de los líderes independentistas y sus abrazos, en ese mismo mensaje, junto con el líder del PP catalán, Xabier García Albiol, un hombre respaldado por el ahora desplazado Rajoy.

Todo va muy rápido en estos días por España. Hace una semana, Iglesias le daba la mano a Sánchez y le prometía todo su apoyo en la embestida parlamentaria que terminó con Rajoy.

Ahora, una semana después y cuando el nuevo gobierno nacido de esa maniobra parlamentaria se apresta a asumir, le vaticina el "peor de los calvarios". Demasiada velocidad, por así decirlo.

Por: Silvia Pisani

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