Kim lo estudia como gesto a EE.UU., según un informe Fuente: AP

Caitlin Dewey SEGUIR Comentar (0) Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 4 de junio de 2018

WASHINGTON.- Es una nota al pie en las idas y venidas de la cumbre prevista entre Estados Unidos y Corea del Norte , pero el rumor de que se instalará un local de McDonald's en Pyongyang, la capital del país comunista, es mucho más jugoso que un Big Mac.

Según un informe de inteligencia que fue revelado por funcionarios norteamericanos a la cadena de noticias NBC, el líder norcoreano Kim Jong-un estaría dispuesto a permitir la instalación de "una franquicia occidental de hamburguesas" como gesto de buena voluntad hacia Estados Unidos.

Comparado con la amenaza de una guerra nuclear, el tema de un local de McDonald's en Pyongyang parece una trivialidad, pero la historia misma deja entrever que lo que está en juego es mucho más que una franquicia.

McDonald's ha sido históricamente considerado un símbolo de la cultura y el capitalismo occidentales, especialmente en los países comunistas, y su expansión a China y Rusia es considerada un hito de la década de 1990.

"Esto ya pasó en varias culturas comunistas distintas", dice Jenny Town, editora de 38 North, un sitio web académico de noticias sobre Corea del Norte. "A medida que empiezan a establecer diferentes puntos de contacto con Occidente, la visión de esas culturas se modifica, y todo eso suele empezar con McDonald's o con Coca-Cola".

Desde que existe, McDonald's siempre ha sido mucho más que una cadena de comidas rápidas: también es un vector de la cultura de Estados Unidos y un poderoso símbolo de la globalización. En la década de 1970, cuando la cadena se expandió por Europa, el lema de sus campañas publicitarias era " United Tastes of America" ("Sabores Unidos de América"). También prometía llevar los valores comerciales norteamericanos -velocidad, estandarización y eficiencia- a todos los países donde la marca estaba presente.

Esa promesa funcionó más que bien, y actualmente McDonald's opera 37.241 locales altamente rentables en 120 países del mundo. En su libro Grinding It Out: The Making of McDonald's, el autor y gran artífice de la expansión de la empresa, Ray Kroc, dice que "la empresa es un gran monumento personal al capitalismo".

En 1990, cuando Rusia obtuvo su primera franquicia, los rusos hacían horas de fila para comer en lo que el diario USA Today calificó como "el nuevo símbolo del capitalismo en esa ciudad". Y hasta el reciente episodio final de The Americans, una serie sobre dos espías rusos que viven en Estados Unidos, incluye una dramática visita a un local de McDonald's.

Poco después de su debut ruso, los locales de McDonald's empezaron a proliferar en Pekín y Shenzhen. A los chinos los asqueaba esa comida, pero según escribió en 1997 el etnógrafo Yunxiang Yan, "para los ojos de un habitante de Pekín, McDonald's es el producto norteamericano por excelencia y una promesa de modernización".

Pero ¿podía ser McDonald's algo más que eso? En 1996, Thomas Friedman, columnista de The New York Times, sacó a relucir una teoría que se haría tristemente célebre: dos países donde hubiera presencia de McDonald's, postuló Friedman, jamás irían a la guerra, porque compartirían una economía globalizada de clase media.

Esa predicción llegó en un momento justo: McDonald's estaba en medio de lo que un analista de aquella época llamó una "alucinante" expansión global. Entre 1967 y 1987, la cadena se expandió a un promedio de dos países por año. Para mediados de la década de 1990, ese ritmo se aceleró a 10 países por año, en su gran mayoría "países comunistas, excomunistas o emergentes", según la revista The Economist.

Pero por orgullosa que estuviera la empresa de su vertiginoso crecimiento -en 1996, Bielorrusia se convirtió en su centésima conquista-, la teoría de Friedman sobre el poder pacificador de los "arcos dorados" no siempre ayudó. Sus detractores señalan que la presencia de McDonald's no impidió que Estados Unidos invadiera Panamá en 1989. Y muchos otros países donde existe McDonald's también mantuvieron conflictos armados: India y Paquistán en 1999, Israel y el Líbano en 2006, Rusia y Georgia en 2008, Rusia y Ucrania en 2014.

"Aunque en estos 20 años hubo algunos casos que la contradicen, mi teoría se confirmó ampliamente -dijo Friedman. Para las ciencias duras ese promedio tal vez sea poco, ¡pero en ciencias sociales es un montón!".

Aunque su idea no se verificó en todos los casos, los expertos reconocen que hay algo cierto en la noción de que cuantos más lazos económicos y culturales existan entre dos países, menores son las posibilidades de conflicto.

Según Twon, del sitio web 38 North, hace no mucho Corea del Norte tanteó a McDonald's, pero tuvo que conformarse con una cadena de hamburguesas de Singapur. Al parecer, a Kim Jong-un le gusta esa comida: en 2011, un diario surcoreano informó que el padre del actual líder le hacía traer hamburguesas de McDonald's desde China en avión. Y, como es bien sabido, el presidente Trump es un gran amante de la comida rápida. Según la cadena NBC, Kim también quiere un local de McDonald's en su ciudad para poder ofrecer comida occidental durante las conferencias bilaterales que se realicen en el futuro.

Pero a Kayla Orta, analista del Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson, la idea le resulta inimaginable.

"El día en que veamos locales de comida rápida norteamericana en Corea del Norte será el día en que haya triunfado la cultura diplomática -dice. Pero todavía estamos muy lejos de ese día".

Traducción de Jaime Arrambide

Por: Caitlin Dewey

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