Mattarella junto a Giuseppe Conte, frustrado primer ministro Crédito: EFE

El presidente Mattarella rechazó el gabinete del M5E y la Liga, y pedirá la formación urgente de un gobierno técnico Elisabetta Piqué SEGUIR Comentar (0) Me gusta Compartir E-mail Twitter Facebook WhatsApp Obtener link Guardar 28 de mayo de 2018

ROMA. En un domingo que quedará en la historia de Italia por una crisis institucional nunca antes vista, ayer saltó por los aires el gobierno bicéfalo y populista del Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y la xenófoba Liga.

Giuseppe Conte, el desconocido jurista sin experiencia política que se preparaba para asumir como primer ministro, renunció al encargo que le había dado el miércoles último el presidente del país, Sergio Mattarella. Este vetó la presencia de Paolo Savona, un conocido euroescéptico, al frente del Ministerio de Economía, en la lista de ministros que Conte le había presentado poco antes. "Por el papel de garante que me otorga la Constitución, no puedo sufrir imposiciones de ministros contrarios al euro", explicó Mattarella.

En medio de ataques a su investidura por parte de Luigi Di Maio y Matteo Salvini, los líderes del M5E y la Liga -que volvieron a reclamar elecciones anticipadas y hasta hablaron de impeachment en contra del presidente-, Mattarella utilizó sus prerrogativas como árbitro absoluto de la situación de crisis política sin precedente que vive Italia. Para hoy convocó al Palacio del Quirinal al prestigioso economista Carlo Cottarelli, a quien le pedirá formar un gobierno técnico, que luego deberá ser aprobado por el Parlamento.

Bajo la mirada de una Europa cada vez más preocupada, el gobierno populista entre el M5E y la Liga naufragó después de que Di Maio y Salvini insistieron durante varios días en postular como ministro de Economía a Savona, exministro famoso por sus posiciones críticas de la Unión Europea y su moneda común. En los últimos días Mattarella, que según la Constitución aprueba la lista de ministros y es el garante de los tratados internacionales firmados por el país, les había advertido que debían replantearse el candidato para ese puesto clave. Pero Salvini y Di Maio, desafiantes y con inéditos tonos de ultimátum, insistieron en su candidato, al tiempo que advertían que, en caso contrario, habría que volver a las urnas.

"La designación del ministro de Economía constituye siempre un mensaje inmediato para los operadores económicos y financieros, y para ese ministerio pedí una persona que no sea vista como sostenedora de líneas que podrían provocar la salida de Italia del euro", dijo Mattarella, en un dramático discurso de siete minutos pronunciado ayer.

El mandatario recordó que intentó diversas soluciones y esperó nada menos que 83 días para que Di Maio y Salvini -antes de las elecciones del 4 de marzo, enemigos pudieran tejer un acuerdo. Mattarella hasta destacó haber aceptado con "perplejidad" la designación al frente del ignoto Conte.

Salvini y Di Maio reaccionaron con furia. "Estábamos listos para gobernar y se nos dijo que el problema son las agencias de rating en Europa, que estaban preocupadas por un hombre que iba a ser ministro de Economía", clamó Di Maio. "Entonces digamos claramente que es inútil ir a votar, total los gobiernos los eligen las agencias de rating, los lobbies financieros y bancarios, los mismos de siempre", agregó.

Por: Elisabetta Piqué

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