Cayó fuerte su intención de voto, aunque sigue liderando la carrera; se posicionan Bolsonaro y Marina Silva Alberto Armendáriz SEGUIR 0 16 de abril de 2018

RÍO DE JANEIRO.- Mientras el Partido de los Trabajadores (PT) insiste en que presentará la candidatura de Luiz Inacio Lula da Silva para los comicios de octubre aunque esté encarcelado, el apoyo electoral al expresidente empezó a declinar tras su detención la semana pasada, según una encuesta de Datafolha, la primera desde el arresto. Y en un escenario sin Lula, la ecologista Marina Silva ya alcanzaría al diputado ultraderechista Jair Bolsonaro en la disputa por el primer puesto.

Según el sondeo, la intención de voto por Lula cayó del 37% en enero al 31% ahora, ocho días después de que entró a prisión en Curitiba para cumplir una pena de 12 años. Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), mantuvo su respaldo prácticamente intacto (16% en enero, 15% hoy), en tanto que Silva, exministra de Medio Ambiente de Lula y candidata por la Red Sustentabilidad (Rede), tuvo un leve crecimiento (de 8% de las preferencias en la última encuesta a 10% ahora).

La legislación electoral no permite que una persona condenada en segunda instancia -como es el caso de Lula- sea candidata a un cargo electivo. El PT ha resaltado que de cualquier modo pretende anotarlo en agosto y luego deberá ser el propio Tribunal Superior Electoral el que impugne su candidatura.

En ese caso más probable, el que quedaría al frente de las intenciones de voto sería Bolsonaro, con un 17% de las intenciones de voto; la estabilidad de su apoyo es un indicador de su dificultad para expandir su electorado. Silva, en cambio, saltaría a pisarle los talones, con un 15% de las preferencias. Como la encuesta de Datafolha tiene un margen de error del 2%, se podría considerar que estarían empatados.

La gran sorpresa de este nuevo sondeo es que irrumpe con gran fuerza la posible candidatura del expresidente del Supremo Tribunal Federal Joaquim Barbosa, que la semana pasada se afilió al Partido Socialista Brasileño (PSB), si bien todavía no confirmó su intención de competir. Barbosa tendría un respaldo que variaría entre 9 y 10%, una plataforma significativa para quien aún no se lanzó al ruedo.

La salida de Lula de la contienda también beneficiaría al exgobernador del estado de Ceará Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT), que alcanzaría un 9%. En cambio, permanece estancado el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el exgobernador del estado de San Pablo Geraldo Alckmin, con entre el 7 y el 8% de las preferencias.

Considerados posibles reemplazantes de Lula en la boleta por el PT, el exalcalde de la ciudad de San Pablo Fernando Haddad y el exgobernador del estado de Bahía Jaques Wagner no heredarían el gran caudal electoral del máximo líder petista. Haddad cosecharía un 2% de los votos, mientras que Wagner apenas un 1%. Tampoco parece que el espaldarazo que Lula dio antes de entregarse a Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), y Manuela D'Avila, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), haya surtido efecto: D'Avila tendría un respaldo electoral de entre 3 y 2%, en tanto que Boulos se quedaría en el piso del 1%.

Miradas

Frente a este panorama incierto, todas las miradas están puestas en el alto porcentaje de votos en blanco, nulos o de personas que aún no se han decidido a quién apoyarán: 23% para la primera vuelta electoral y 39% para un ballottage.

El sondeo de Datafolha también indagó la opinión de los brasileños sobre el encarcelamiento de Lula. Para el 54% es una prisión justa, mientras que para el 40% es injusta. Para el 50%, el líder petista debería ser impedido de ser candidato en las elecciones, y para el 48% se le debería permitir competir.

Por: Alberto Armendáriz

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