Juanchi Baleirón e Iván Noble.
Foto: Celeste Urreaga

En su octava edición edición, el Wine Rock 2018, el festival que se realiza en la Bodega Monteviejo, ubicada en el Clos de los Siete, Tunuyán, Mendoza, se consolidó como un evento de características únicas. Combina un lineup de gran nivel artístico con la degustación de vinos de alta gama, en el marco de un paisaje paradisíaco., algo que resume la consigna oficial del evento creado por el enólogo Marcelo Pelleriti: "Tu copa, la montaña y mucho rock". Lo de "mucho rock" fue literal, porque en un escenario dividido en dos, los artistas actuaron sin intervalos, en una jornada maratónica que duró casi 12 horas.

El festival, curado como siempre por el guitarrista Rano Sarbach, comenzó con una serie de artistas mendocinos, entre los que sobresalieron la folclorista Paula Neder, el cantautor Javier Montalto y el power trío Lupus. La ronda local concluyó con The Cellars, el grupo de Pelleriti, con poderosas versiones de rock nacional.

La misma impronta de homenaje al rock local continuó con la presentación de 4º Espacio, con Roy Quiroga y Matías Camisani, que llamó a Iván Noble para "Ana no duerme". Luego llegó el momento de las guitarras, con la sucesión de la banda de Rano Sarbach, que invitó al repatriado Nico Bereciartúa y a Deborah Dixon, el trío integrado por Tito Losavio, Dhani Ferron y Gustavo Spinetta (una novedad), con temas del ex-Man Ray, y el Felipe Staiti Trío, liderado por el virtuoso guitarrista de los Enanitos Verdes, que levantó temperatura en un dúo de violas con su hijo Juan Pablo.

En el Wine Rock 2018, Emmanuel Horvilleur volvió a probar su nuevo show como solista.
Foto: Celeste Urreaga

Los rosarinos Indios mostraron un sonido muy depurado, con su delicado pop pos-Babasónicos y la escena del cantante Joaquín Vitola. Iván Noble encaró un set acústico con su guitarra y el tecladista Rubén Casco, que concluyó con una versión de Fito Paéz, y la invitación a los pericos Juanchi Baleirón y Marcelo Blanco para "Olivia" y "Sapo de otro pozo".

Los encargados de impactar a la audiencia con el poder de su música de jazz -funk mayormente instrumental fueron los ahora reunidos Gillespi y Willy Crook con una banda de virtuosos que incluye al baterista Sebastián Peyceré, Patán Vidal en teclados y el bajista Rafa Franceschelli. Coti Sorokin revistió sus canciones de refinados arreglos de cuerdas, con una orquesta liderada por Luna Sujatovich, y Vanthra reafirmó el poder de la nueva propuesta de Fer Ruiz Díaz, con canciones a la vez filosóficas y sentimentales, y una instrumentación novedosa que combina lo progresivo y lo folclórico. Emmanuel Horvilleur, retomando el camino de su carrera solista (era su segundo show), se inclinó por el lado más pop de su repertorio, como "Radios" y "El hit".

El adecuado fin de fiesta llegó con Massacre, que debutaban en el Festival. Walas armó una lista de temas poco convencional, ideal para los "recién llegados" a Massacre, que incluyó sus temas más conocidos, como "La Octava Maravilla", "Muñeca roja", "Tanto amor", y por supuesto "Plan B", que contó con la presencia de Ruiz Díaz, uniendo al autor con el responsable de la popularidad de la canción. A esto Massacre sumó una variada selección de covers de aquí y de allá, como "La excepción" (Cerati), "Ana no duerme" (Spinetta), "The One I Love" (R.E.M.), "Rape Me" (Nirvana) y un estupendo "You Really Got Me" (Kinks) con el que culminaron su set. Pero el momento más alto del show, y de todo el Festival, llegó con una hipnótica versión de "Crua Chan" con Gillespi y Willy Crook como invitados. Walas, siempre carismático como frontman, lo resumió diciendo "pensándolo bien, aquí estamos Massacre, Sumo y los Redonditos". Más, no se podía pedir.

Walas de Massacre terminó haciendo "Crua Chan" de Sumo con Gillespi y Willy Crook como invitados.
Foto: Celeste Urreaga