Kurt Cobain en Velez, en octubre de 1992.
Foto: LA NACION/ Archivo

En muchos sentidos, Nirvana era la suma de décadas de música revolucionaria: los primeros Beatles, el punk de los 70, el rock alternativo de los 80. Nirvana fue un grupo que generó una benevolencia omnidireccional y multigeneracional, de modo que es apropiado que estos tributos provengan de artistas tan diferentes como John Fogerty, el héroe de Creedence Clearwater Revival, o la cantante indie-rock Bethany Cosentino. Como dice Rivers Cuomo, resumiendo la fascinación que sigue inspirando Nirvana: "Yo estaba tan enamorado de la música que me hacía sentir enfermo".

Dave Grohl

Novoselic, Grohl & El Mal Comunicador

Hace poco encontré una carta que me mandó Kurt en 1992. Es lo único que me pondría triste perder si se me incendiara la casa. Yo estaba enojado porque no había hablado con él por un tiempo, y se habían tomado algunas decisiones sin mí. Él se enteró, así que me mandó una carta que decía: "No te preocupes, esta cosa de la fama va a terminar, y vamos a volver al nivel de los Pixies o Sonic Youth", y que hubo momentos en los que él hubiera querido desarmar la banda y empezar un grupo llamado Novoselic, Grohl & El Mal Comunicador. Al final, dice: "Perdoname si estuve distante, quiero que sepas que tu rol en esta banda, como miembro y como hermano, es letalmente importante". Por eso me puedo dormir a la noche: porque recuerdo no sólo mi versión, sino también la de Kurt.

Krist Novoselic

Lo suyo era: "Construí tu propio mundo"

Kurt tenía un sentido del humor raro, que era un poco grotesco. Podés verlo en los cómics y los dibujos que hacía; era un buen artista visual. A veces hablaba con voces muy agudas, como un niño demoníaco. Estaba siempre riéndose de algo, haciendo el ridículo. Él y yo hablábamos de las cosas que le molestaban. Yo le decía: "Va a estar todo bien". Mi personalidad era más extrovertida. Me divertía, hablaba con la gente desde el escenario, tomaba cerveza. Pero Kurt era muy inteligente. Tenía una cosa de sabiduría asiática: el silencio. También podía interpretar muy bien a la gente, mejor que yo. Sabía cuidarse. Lo suyo era: "Construí tu propio mundo". Donde sea que viviera, tenía todas estas cosas en las paredes, dibujos, música o cosas que coleccionaba. En un lugar tenía un panel de madera, y encontró una revista vieja de los 60, con una publicidad de una mujer, acariciando un panel de madera. Puso eso en la pared.

Courtney Love

Lo pude escuchar cantándome una serenata

Cuando hay luces azules, y son dos, muchas veces para mí simbolizan los ojos de Kurt. Eso me pasa mucho. Me pasaba cuando era stripper. Tenía un amigo que había muerto, y tenía ojos color lavanda. Había unas luces, y yo le veía los ojos cuando aparecían esas luces violetas.

Así que está eso. La energía está ahí. Yo sé que lo que él sea -lo que sea que quedó de él, sea parte de una divinidad sin yo u otra cosa-, su energía se concentra en mí y en Frances. Y también se concentra en la causa y el efecto que tuvo en el mundo. Tengo la teoría de que el personaje que la gente proyecta sobre el escenario es lo contrario de lo que ellos son. En el caso de Kurt era: "Fuck you!". Y, básicamente, su mayor problema en la vida era no ser capaz de decir "fuck you". "Fuck you. Fuck you, Courtney. Fuck you, Gold Mountain [la compañía de managers de Nirvana]. Fuck you, Geffen. Yo voy a hacer lo que quiera."

Nunca lo escuché renunciar a su capacidad de hacer música. Esa era la única área que él no iba a tocar. Yo podía sentarme a escuchar a este hombre cantarme una serenata.

La única vez que le pedí un riff para una de mis canciones, él estaba en su armario. Teníamos un armario enorme, y yo lo escuché metido ahí trabajando en "Heart-Shaped Box". La hizo en cinco minutos. Toc, toc, toc. "¿Qué?" "¿Necesitás ese riff?" "Andate a la mierda." Pum [risas]. Estaba tratando de esconderse. Esa la escuché desde abajo.

Josh Homme – Queens of the Stone Age

Sus canciones no dejaron de mejorar nunca

La primera vez que escuche Bleach, me acuerdo de decirles a mis amigos: "Tenemos que empezar a hacer mejores canciones". Al escuchar temas como "Negative Creep" y "School" y "Love Buzz", pensé que había tres cantantes diferentes en el grupo. Fue algo que me cambió totalmente la perspectiva. Definitivamente le arrancó una página a mi cuaderno mental. Un par de años después, recibí una copia adelanto de Nevermind. Yo me había criado con Black Flag y los Cramps; siempre había pensado: "Esto es lo mejor del mundo, y nadie lo va a escuchar". Nevermind demostró que yo estaba totalmente equivocado. Me dio muchísimo ánimo.

Estuve cerca de ese mundo mientras se desmoronaba, conocí a Kurt, Dave y Krist. Vi cómo Kurt se lamentaba cada vez más de cómo se estaba poniendo todo, y aun así las canciones se volvían cada vez más ácidas y mejores. Ser famoso obviamente lo abrumaba, era demasiado complejo para que pudiera entender cómo lidiar con ello, pero no hacía que la música pagara el costo. Eso era maravilloso. Todavía ahora, cuando aparece una canción de Nirvana, siempre pienso: "¡Gracias! Tres minutos en los que no me tengo que preocupar por nada".

Rivers Cuomo – Weezer

Canciones dulces y dolorosas

En cierta forma, siento que yo era el mayor fan de Nirvana en los 90. Estoy seguro de que hay millones de personas que podrían decir eso, pero yo estaba tan apasionadamente enamorado de la música que me hacía sentir enfermo. Me hacía doler el corazón. Te puedo decir el momento exacto en el que tomé conciencia de Nirvana: estaba trabajando en Tower Records en Sunset Boulevard en 1990, atravesando mi transformación de ser un guitarrista de metal acelerado de Nueva Inglaterra a ser un compositor y cantante alternativo. Los otros empleados de Tower, mucho más cool, me educaron. Me acuerdo de que me mostraron "Sliver" y me enamoré inmediatamente. Tenía la agresión que yo no necesitaba, por mi pasado metalero, pero junto a progresiones fuertes de acordes mayores, y melodías y letras pegajosas y emotivas que eran nostálgicas, dulces y dolorosas. Sonaba como si viniera de la parte más profunda de mí mismo, una parte a la que yo todavía ni me había acercado en mi propia música.

Nevermind estaba muy cerca de lo que yo quería hacer. Esto era justo cuando empezaba Weezer. Es imposible evitar la conclusión de que Nevermind realmente nos inspiró a hacerlo.

Me acuerdo cuando mis amigos me dijeron que Kurt se había muerto. Fue un golpe absoluto, no sólo para mí, sino para todos los que formábamos parte de Weezer. Después de eso, era difícil escuchar cualquier otra música. Nada sonaba tan sincero como Nirvana. Me llevó mucho tiempo aceptar que cualquier otra música pudiera ser buena. Incluso la mía.

"Él era Johnny B. Goode", dice Iggy Pop. "Un chico pobre y sin familia que ocasionó una explosión emocional seria."COMPARTILO

John McCauley – Deer Tick

La voz de Kurt me daba mucha esperanza

El primer disco de Nirvana que me compré fue In Utero. Supongo que era bastante joven, tendría más o menos 7 años. Y nunca había escuchado nada así. Empezando por la guitarra de "Serve the Servants", sabía que había algo diferente en esta banda, y cambió mi idea de lo que se podía hacer, y quizás incluso de lo que había que hacer con una guitarra.

Nirvana, desde entonces, es mi grupo preferido. En la secundaria, yo no encajaba, y Nirvana era la banda de sonido perfecta para eso. Kurt estaba muerto desde hacía mucho, pero encontré otros chicos que tampoco encajaban, y todos teníamos a Nirvana en común. Fumábamos porro y escuchábamos Nirvana y tocábamos la guitarra y nos rateábamos.

A mí, lo que me maravillaba siempre era la voz. Había escuchado gente con voces cavernosas y profundas, pero la de Kurt era diferente. No es una voz linda; no era un cantante formado. Pero me daba esperanza.

Patti Smith

Me alegraba que los chicos tuvieran a Nirvana

Cuando aparecio Nirvana, me puse contenta. No tanto por mí misma, porque ya había pasado mi momento de poner tanta pasión en la música, de depositar mi fe en una banda. Yo tuve a los Rolling Stones. Me alegraba que los chicos tuvieran a Nirvana. No sabía nada sobre los tormentos ni la vida personal de Kurt. Yo vi el trabajo y la energía, y me alegró eso. Fue un shock tremendo -un gran golpe para mí- cuando se murió.

Ese día fuimos a una tienda de discos, y me acuerdo de que afuera había chicos llorando. No sabían qué hacer. Quería consolarlos y decirles que todo iba a estar bien.

Bethany Cosentino – Best Coast

No tenía miedo de escribir sobre lo que quería

A mi papa le gustaba mucho Nirvana, porque era músico. Me acuerdo de ver el video de "Smells Like Teen Spirit" en MTV cuando era chica, y de pensar: "¿Qué es esto? ¿Qué tipo de música es ésta?". Me intrigó muchísimo. En esa época, tenía un póster de Kurt Cobain en mi cuarto, mezclado con pósters de No Doubt y de lo que fuera que estuviera escuchando en esa época. Mi disco preferido es Bleach. Se siente un poco más agresivo y furioso que los demás. Nirvana hacía algo similar a los primeros Beatles, antes de que se pusieran psicodélicos, que era escribir sobre emociones y situaciones cotidianas, por las que una había pasado. Tanto Nirvana como los Beatles hacían eso. Siento que una se puede identificar más con ese tipo de canciones, y eso es algo que siempre respeté de Kurt Cobain como letrista y compositor: que sólo escribía sobre lo que quería escribir; y nunca tenía miedo de decir nada.

Iggy Pop

Fue el hombre que puso el dedo en la llaga del mundo

Podias oler el talento de Kurt Cobain. Tenía una manera delicada, pero no era egocéntrico. Estaba siempre saltando, y tirándose contra todos lados. Se colgaba la guitarra y se encorvaba como un pequeño troll malvado, pero podías escuchar una energía en su voz. Y al final del set, se tiraba contra la batería. Fue quizás una de las mejores quince performances que vi, en las que el rock & roll era realmente muy bueno.

Cobain en la grabación del MTV Unplugged, en noviembre de 1993.
Foto: Frank Micelotta/Getty Images/AFP

Me compré Nevermind, y pensé: "Esto está muy bien". Nirvana lograba una dinámica muy genuina. Te hacían bajar, te hacían subir, y cuando tocaban un determinado botón, te dominaban. Rockeaban sin apurarse, y tenían melodías sin ser insípidos. Era emotivo sin sonar fechado ni cursi ni débil.

En cuanto a su legado: él era Johnny B. Goode. El último ejemplo que puedo pensar, dentro del rock & roll, en el que un chico pobre y sin familia, de una pequeña zona rural, ocasionó una explosión emocional seria en un mundo juvenil significativo. No fue hecho en Hollywood. Estaba muy anclado en sus raíces. Alguien que no era nadie ni de ningún lugar apareció y puso el dedo sobre el mundo. Quizás lo puso justamente sobre su herida.

Dale Crover – The Melvins

La Cenicienta de nuestro siglo

Nos conocimos en la casucha de la Aberdeen High School para fumar y nos hicimos amigos de inmediato, porque a los dos nos interesaba la misma música. El tema con el punk-rock es que no había ningún estilo establecido, y creo que era eso lo que nos atraía a todos.

Siento que tengo una inclinación por Bleach porque toqué ahí, pero Nevermind es su mejor disco, creo. La gente estaba lista para un cambio, y estaban en el lugar justo en el momento indicado. Es el cuento de la Cenicienta del siglo. La música pop siempre fue una basura, pero hay un par de cosas brillantes que cada tanto se mezclan y, en mi opinión, Nirvana es una de ellas.

Buzz Osborne – The Melvins

Kurt y yo hablábamos el mismo idioma

Me siento dividido cuando pienso en este tema porque la verdad es que preferiría que Kurt no fuera famoso y estuviera vivo, a tenerlo famoso y muerto. No es una posición divertida. No hay recuerdos felices sobre Kurt en mi cabeza. Sólo tengo recuerdos trágicos. Cada vez que me cruzo con esas canciones, me vuelve todo eso.

En general, la camaradería de la música era lo que nos unía. Lo que tenés que entender es que el lugar en el que vivíamos era un sitio bastante demente. Vivíamos en una zona que alguna vez había sido próspera, y nosotros presenciamos su deceso. Hacíamos una música que sentíamos que era genial, que nos salvaba la vida, y Kurt hablaba el mismo idioma que nosotros.

Admiro el hecho de que fueran capaces de hacer dinero y ser un fenómeno global porque estoy involucrado en él, y mis sensibilidades musicales estuvieron ahí desde el principio, y eso tuvo un impacto masivo.

Thurston Moore – Sonic Youth

¡Kurt besó a Eddie Van Halen!

Hicimos un show con Nirvana en el Warfield, en San Francisco. Se enchufaron y, desde el primer acorde, Kurt se tiró al público. Estaba surfeando sobre la gente mientras tocaba la canción. El público lo llevó de nuevo al escenario, y [hace un chasquido con los dedos] tiró la primera frase de la voz. Yo pensé: "La puta madre, no hay modo de que le ganemos a eso".

La última vez que vi a Kurt fue en Los Angeles y San Diego; fui a ambos shows en la última gira de Nirvana. Parecía satisfecho. Le divertía hacer el recital, especialmente en Los Angeles, porque ahí estaba Eddie Van Halen. Fue gracioso. Kurt estaba caminando por el pasillo, y yo le dije: "Man, en tu camarín está Eddie Van Halen llamando la atención". Y Kurt dijo: "¡De ninguna manera!". Estaba animado. Kurt entró al camarín, caminó hasta Eddie y lo besó en la boca. Tenía que hacerlo. 1994

Curt Kirkwood – Meat Puppets

Como describir el Gran Cañón

Creo que la gente sigue tratando de entender lo que hacía que Nirvana fuera tan importante. Lo que los hace tan interesantes en tantos sentidos es que el misterio sigue hasta hoy. La gente continúa rascándose la cabeza, pensando: "¿Qué fue eso?".

Era una época rara para la música. Había muchas cosas en el pop y el rock, y sin embargo no había nada, ni siquiera en el rock alternativo, que fuera como Nirvana. Incluso dentro de la música buena que salía de la escena de Seattle; muchas de esas bandas eran buenas, pero Nirvana era simplemente diferente, de una manera que trasciende el medio. No era punk-rock o heavy metal. Era simplemente conmovedor.

La voz de Kurt era una voz rockera perfecta. Era natural y abierta, y él era un tipo hermoso, lleno de emociones puras. ¿Qué más podías pedirle? Cada vez que lo veía tocar, yo pensaba: "¿Qué más se puede hacer, Dios mío?". Es como tratar de explicarle el Gran Cañón a alguien que nunca lo vio.

John Fogerty

Congelado en el tiempo

Es raro como nos aferramos a cierta música. La adoptamos, nos enamoramos de ella, nos la adueñamos. En el caso de Nirvana, fuimos millones. Es como si fueran inmortales, como si nunca se fueran a ir. Cuando pensás en lo buen disco que es Nevermind, parece congelado en el tiempo. Quizás es porque yo tengo cierta edad. Uno tiende a ver estas grandes manifestaciones en nuestras vidas y en nuestra cultura con una mirada agradecida. Es casi cinematogáfico cómo permanecen. Nunca tuve el placer de ver a Nirvana en vivo. Pero a veces se siente como si pudieras tocar un botón y hacer que Kurt estuviera todavía acá con nosotros y ellos siguieran ahí tocando a todo volumen.

Nota publicada en el Especial de Colección de Nirvana de la Serie Bookazines de Rolling Stone.