Miguel Abuelo, trovador y trotamundos.
Foto: LA NACION/ Archivo

Miguel Ángel Peralta -Abuelo, para todos- es una figura indispensable del rock latinoamericano, por haber aportado altas dosis de experimentación y un pulso poético inigualable al naciente rock en castellano. En la década del 60 fundó la psicodelia local con la primera formación de Los Abuelos de la Nada, fue trovador trotamundos en los 70 y protagonizó la renovación estética del rock nacional en los 80. Sus grandes canciones -de "Mariposas de madera" a "Himno de mi corazón"- sobrevivieron a las modas, y artistas tan disímiles como Mercedes Sosa, Ricardo Iorio, Bicicletas o Luis Alberto Spinetta contribuyeron para que su obra se mantuviera vigente. Hoy se cumplen 30 años de su muerte.

1. Se crio en un orfanato, entre monjas

La infancia de Abuelo fue especial. Al momento de nacer, su madre se enfermó de tuberculosis y Miguel pasó sus primeros años en un hogar de niños en Devoto, rodeado de monjas. Los constantes problemas de disciplina lo llevaron a entablar un fuerte vínculo con el director del establecimiento, que lo adoptó, hasta que su madre pudo hacerse cargo y llevarlo a vivir a su casa en Munro.

2. Actuó en 'Hair', el musical más hippie de la historia

En 1970, fue seleccionado para la versión local de Hair junto a Horacio Fontova, Rubén Rada y Valeria Lynch. Antes del estreno, plantó a todo el elenco y se fue a Europa para graduarse de hippie. Cinco años después, se incorporó a la versión española del musical, con el que recorrió la península por varios meses. En su paso por Málaga, despertó el interés en la actuación de un adolescente llamado Antonio Banderas.

3. Compartió mecenas con Dalí y Picasso

En su paso por Europa, conoció a Moshe Naim, un millonario francés que apostaba fuerte para impulsar las carreras de artistas que él consideraba revolucionarios. Paco Ibáñez, Pablo Picasso y Salvador Dalí, entre otros, gozaron de sus bondades. Gracias a este productor, Miguel Abuelo grabó en Francia en 1975 su primer LP con el grupo Et Nada.

4. Vio a los Rolling Stones desde la cárcel de Ibiza

En 1979 estuvo preso varios meses en Ibiza: primero lo acusaron de un robo que aparentemente no cometió, y después lo dejaron adentro por indocumentado. Allí tuvo la suerte de ver, desde la primera fila del tejado de la cárcel, el show que los Rolling Stones dieron por el aniversario de la isla. Miguel fue luego deportado y, en 1984, ya con los Abuelos, volvió para grabar el disco Himno de mi corazón. En esa ocasión, el alcalde le entregó la llave de la ciudad.

5. Le ocultaron que era portador de HIV

El 25 de febrero de 1988 entró en la clínica Bazterrica con un cuadro de fiebre alta y lo dejaron internado. Los médicos de la mutual de SADAIC le hicieron estudios de sangre y, una semana después, cuando aún superaba los 40 grados de temperatura, le dieron el alta sin informarle del diagnóstico. Aparentemente, los profesionales no sabían cómo manejar a un paciente con sida, y sólo le indicaron que hiciera reposo, diciéndole que era algo momentáneo. Sus amigos y familiares recurrieron a otros médicos, que confirmaron que era portador de la enfermedad.

6. Planeaba hacer un show al estilo "bandas eternas"

Miguel quería celebrar en 1988 los 20 años de Los Abuelos de la Nada con un megaconcierto. Planeaba reunir a las distintas formaciones del grupo y a algunos músicos invitados que habían colaborado con ellos a lo largo de la historia, como Miguel Cantilo, Charly y Spinetta, pero el 26 de marzo de ese año falleció en la clínica Independencia de Munro.