El Movimiento Cinco Estrellas, con Luigi Di Maio como candidato, fue el partido más votado, según los boca de urna Fuente: AP

Elisabetta Piqué SEGUIR 0 4 de marzo de 2018 • 19:39

ROMA.- Al cerrarse hoy a las 23 locales (las 19 en la Argentina) la votación para renovar el Parlamento en Italia , los boca de urna parecieron confirmar lo que habían anticipado los sondeos: las elecciones las ganó la ingobernabildad, mal endémico de Italia. Ninguna coalición o partido, en efecto, obtuvo el 40% de los votos, el número clave para poder formar un gobierno.

Tal como se esperaba, el partido que más consensos obtuvo fue el Movimiento Cinco Estrellas (M5E) del cómico Beppe Grillo, agrupación antisistema que cosechó entre el 29 y el 32% de los votos, cuyo candidato a primer ministro es el joven Luigi Di Maio, de 31 años.

Desgastado por cinco años en el poder, tal como se esperaba el Partido Democrático, de centroizquierda y liderado por el expremier Matteo Renzi, sufrió un sonoro revés: su coalición obtuvo sólo entre el 25% y el 28% de los votos.

A la coalición de centroderecha marcada por el retorno del expremier y magnate Silvio Berlusconi -inhabilitado para ser candidato por una condena por fraude fiscal-, en cambio, le fue muy bien: obtuvo entre el 33 y el 36% de los votos, con un virtual empate entre Forza Italia, el partido de Berlusconi y la xenófoba Liga Norte de Matteo Salvini, según sondeos de boca de urna.

La jornada electoral no fue tranquila. Cuando Berlusconi, de 81 años, votó por la mañana en un colegio electoral de Milán, su ciudad, una activista francesa del grupo feminista Femen -famoso por protestar mostrando los pechos-, de repente se subió a un banco al grito de "¡Estás acabado!". Esa misma leyenda podía leerse en el torso totalmente desnudo de la chica, que fue inmediatamente detenida por alterar el orden público por la policía. "¿Se acabó mi tiempo? Sí, de hecho la fila había terminado", comentó el Cavaliere, siempre listo para responder con humor y famosos por sus escándalos sexuales. "Fue una aparición que ni siquiera logré ver, fue como un fantasma, no sé, no vi nada", agregó el líder de Forza Italia, que ya había sufrido en las elecciones de 2013 una protesta similar, de parte del mismo grupo.

Lo cierto es que la jornada electoral tampoco fue tranquila por culpa del "Rosatellum bis", como se denominó el nuevo sistema electoral, que, debido a su complejidad, provocó caos y retrasos en los colegios electorales. Las papeletas para votar no sólo eran complicadas para entender dónde colocar la preferencia -porque había una parte para los colegios uninominales (sistema mayoritario) y otra para la coaliciones (sistema proporcional)-, sino también por una novedad: un código antifraude. Este debía ser despegado de la boleta y anotado por los escrutadores que, en otro aspecto inédito -que también causó contestaciones-, debían colocar ellos y no los votantes, en la urna.

Acostumbrados a una ingobernabilidad crónica -desde 1949, han tenido en total 64 gobiernos y sólo desde 2013 han visto desfilar ante sus ojos a tres primeros ministros: Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni-, los italianos saben que deberá esperar para que nazca un nuevo gobierno.

Según los rituales implícitos en las reglas de la Constitución italiana y el sistema parlamentario vigente, en efecto, sólo después de Pascuas podrá nacer un nuevo gobierno. El calendario electoral prevé, en efecto, que recién el 23 de marzo se abra la XVIII legislatura, con la primera reunión de las dos Cámaras del nuevo Parlamento. Ese día deben formarse los grupos parlamentarios y se eligen los jefes de los grupos que liderarán las delegaciones de los partidos a su encuentro con el presidente, en el Quirinale. Y a partir de ese día comienzan las votaciones para elegir las autoridades de Senado y Diputados.

En el Senado se considera que esa elección puede prolongarse por unos tres días; en la Cámara de los Diputados puede alargarse más y es posible que sea necesario un acuerdo entre varias fuerzas políticas para conseguir el número de votos requerido (la mayoría absoluta) para que alguien pueda ser proclamado presidente.

Por eso se calcula que a fin de mes, antes de Pascua, el presidente Sergio Mattarella recibirá los nuevos presidentes del Parlamento. Y que después de Pascua abra las puertas para el inicio de las consultas. Si de las urnas surge un ganador claro, la primera movida de Mattarella será darle un "mandato explorativo" a una figura de esa agrupación o coalición para ver quién puede formar gobierno. Una vez indentificada la persona, le dará formalmente el "encargo" de formar gobierno.

Por: Elisabetta Piqué

temas en esta nota

El Mundo | Elecciones en Italia SEGUIR Silvio Berlusconi ¿Te gustó esta nota? 0 Comentarios Ver