El hombre habría contraído la enfermedad en Ilha Grande, estado de Río de Janeiro Alberto Armendáriz SEGUIR 0 5 de febrero de 2018

RÍO DE JANEIRO.- Gran preocupación y alerta entre las autoridades generó la confirmación de la muerte de una persona por fiebre amarilla en Angra dos Reis, en la Costa Verde del estado de Río de Janeiro, una de las zonas turísticas más populares durante el verano, especialmente entre visitantes argentinos.

La Secretaría de Salud de Angra dos Reis informó que Wosley Ferreira da Silva, de 38 años, falleció después de pasar varios días internado en el Hospital General da Japuíba, en la ciudad. El hombre vivía en Praia de Provetá, una de las playas de la zona sudeste de Ilha Grande, la mayor de las islas que forman parte del archipiélago frente a Angra; la víctima había estado en Praia Longa, en el sector nordeste de la isla, donde también fue confirmada la muerte de un mono por fiebre amarilla, por lo que se sospecha que Ferreira da Silva puede haber contraído el virus allí.

"La alcaldía de Angra dos Reis recomienda expresamente a todos lo que aún no han sido vacunados contra la fiebre amarilla que no vayan para Ilha Grande, las áreas selváticas y las cascadas", resaltó en un comunicado el alcalde de la ciudad, Fernando Jordão, ahora bajo la amenaza de la enfermedad viral que afecta a varios estados de Brasil y ha aumentado dramáticamente el número de muertes en las últimas semanas.

Según el último informe del Ministerio de Salud brasileño, emitido el miércoles pasado, entre el 1º de julio de 2017 y el 30 de enero de este año se confirmaron 213 casos de infectados por fiebre amarilla y 81 muertes, 28 en los últimos diez días de enero. Los estados con mayor cantidad de registros fueron San Pablo (108 casos y 43 muertes), Minas Gerais (77-30) y Río de Janeiro (42-18).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja a todas las personas que vayan a zonas de riesgo de fiebre amarilla vacunarse al menos diez días antes del viaje; una dosis vale para toda la vida.

El de Ferreira da Silva es el primer caso confirmado de fiebre amarilla en humanos en Angra, unos 160 km al sur de Río de Janeiro, la capital estatal. Hasta ahora, todos los registros de infecciones habían ocurrido en la zona serrana en el interior del estado (Teresópolis, Valença, Nova Friburgo, Petrópolis y localidades cercanas).

La comprobación de que el virus ahora también se encuentra en el litoral del estado, en plena temporada turística, llevó a que se decrete la alerta en la vigilancia sanitaria. Se pidió a todos los municipios que cuanto antes informen sobre la muerte de monos, que son las primeras víctimas del tipo silvestre de fiebre amarilla, y se los envíe a los centros especializados para su análisis.

Mientras tanto, las autoridades intensificaron la campaña de vacunación tanto en Angra como en Abraão, principal población de Ilha Grande, y en la pequeña villa de Praia de Provetá, donde se combaten los mosquitos Haemogogus y Sabethes, que transmiten la variedad silvestre de la fiebre amarilla. Ya el tipo urbano del virus, que en Brasil fue erradicado en 1942, es transmitido por el mosquito Aedes aegypti, el mismo del dengue, la chikungunya y el zika.

"La gente se está vacunando por miedo debido a la información que llega desde fuera de la isla. Hasta ahora acá no se conoce ningún caso", señaló a LA NACION el argentino Julián Greco, guía de paseos de la agencia turística Jerónimo Tours, en Abraão, muy popular entre los visitantes argentinos.

"Muchos turistas ya vienen vacunados, prevenidos por las noticias en la Argentina. En enero tuvimos gran movimiento pese a que también hubo bastante lluvia", agregó el guía, que lleva tres años en la isla, famosa por sus paradisíacas playas, como Lopes Mendes y Aventureiro, y la espectacular vida marina en las lagunas Azul y Verde.

Por: Alberto Armendáriz

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