El expresidente se juega su futuro político en el referéndum que se celebra hoy 0 4 de febrero de 2018

QUITO.- Los ecuatorianos le darán hoy el sí o el no a un referéndum de siete preguntas que busca modificar varias normas, entre otras la reelección indefinida, y que terminó convirtiéndose en una pulseada entre el presidente Lenín Moreno y su antecesor y expadrino político Rafael Correa, que pasaron de aliados a enemigos.

Un total de 13.026.598 personas están habilitadas para votar en una consulta que agitó al país, bajo la vigilancia de unos 80.000 policías.

Las encuestas previas realizadas por firmas locales en los últimos tres meses revelan una tendencia mayoritaria y sostenida por el sí a las propuestas impulsadas por Moreno, aunque Correa cree que la tendencia se revertirá y podrá ganar su enfrentamiento con el mandatario, al que condujo al poder, pero con quien rompió todos sus vínculos.

Cinco de las preguntas sugieren enmiendas constitucionales y las dos restantes exigen modificar la actual legislación.

Las preguntas plantean: pérdida de los derechos políticos para los condenados por corrupción; fin a la reelección indefinida, reelección por una única vez; cese del Consejo de Participación Ciudadana (un organismo de control que hoy dominan los correístas); no a la prescripción de delitos sexuales contra menores; restricción a la minería de metales; eliminación de la ley de plusvalía que grava la venta de inmuebles y que fue impulsada por Correa, y protección del Parque Nacional Yasuní.

En apariencia, los interrogantes parecen estar bien intencionados, pero para el expresidente son un "golpe de Estado" y un "rompimiento del orden constitucional", razón por la que abandonó sus cuarteles de descanso en Bélgica y regresó al país en pie de lucha, ataviado con traje de candidato político.

En las últimas semanas, Correa recorrió el país para convencer a sus compatriotas de los "males" del referéndum. Lo hizo apuntando su hábil artillería discursiva a la pregunta dos de la convocatoria que acaba con la reelección indefinida, es decir, que pone fin a sus aspiraciones de regresar eventualmente al Poder Ejecutivo.

Aunque Correa dijo públicamente que no está "luchando por su carrera política", advirtió que de concretarse la modificación se estaría negando el derecho de cualquier ciudadano a ser reelegido.

En el último mes, Correa volvió de Bruselas, donde se había instalado con su familia, y se puso la campaña al hombro para pelear por su supervivencia política. Recorrió el país en caravana con visitas que tuvieron cuotas de tensión y repetidos actos de agresión de parte de sus detractores, con escraches a huevazos.

Los dardos de Correa también apuntaron contra la pregunta sobre la reestructuración del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, y que revoca de sus cargos a los actuales miembros.

El expresidente sostiene que ese cambio provocaría no solo la salida de esos delegados, sino la posibilidad de destituir en el siguiente año a 150 autoridades de control que, según presume Correa, Moreno llenará con gente de su entorno, con lo que se perdería "la división de poderes".

Discurso

Moreno, por su parte, intentó mantenerse alejado del radar de los ataques correístas y optó por un discurso de convencimiento a los electores sobre los beneficios de aprobar los cambios.

"Digámosle sí a la esperanza, sí al futuro, sí al nuevo Ecuador", afirmó el presidente en su última intervención pública.

Hasta ahora, los resultados a boca de urna no están garantizados para conocerse durante la jornada de hoy, debido a que las dos firmas autorizadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) no tienen un contrato para ofrecer ese servicio. Nubia Villacís, presidenta del Consejo Electoral, confió en que los resultados finales de la consulta popular podrán difundirse unas 48 horas después de cerradas las urnas, por lo que hoy solo se podrán conocer datos parciales.

Agencias ANSA y DPA

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