"Siento que encontré mi lugar en el mundo", dice Samira Winter, cantante y líder de Winter, después de tocar en el Festi Laptra en el Konex, a principios de diciembre pasado. Como el único número internacional dentro de este festival organizado por el sello de El Mató, la banda californiana se acopló a la grilla a la perfección, con un show de espíritu introspectivo, melodías sensibles y guitarras machacantes que remiten al rock alternativo americano de los 80 y 90. "Argentina está muy metida en ese sonido tipo Pixies, Pavement y Guided by Voices. Son bandas que amo y me inspiran", dice Samira. "Fue muy cool formar parte de la pandilla de Laptra durante algunos días."

Desde principios de esta década, Samira está abocada a Winter, el proyecto que empezó sola en su habitación y que ya acumula un EP (Daydreaming) y un disco (Supreme Blue Dream), con canciones que se dividen entre el dream pop y el shoegaze, matizadas por su voz dulce y angelical. "Me gusta ser tranquila y ruidosa, suave y salvaje al mismo tiempo", dice esta hija de padre americano y madre brasileña, que planea lanzar Ethereality, el segundo disco de su banda, además de un álbum solista con canciones en portugués. "Mi intención es hacer música que conecte con mi pasado, con esa chica que escuchaba música en su cuarto", dice. "Para inspirarme en este mundo, necesito mantenerla viva."