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RIO DE JANEIRO.- En la Cidade Maravilhosa, el show debe continuar. Pese a que 2017 ha sido uno de los años más violentos en la historia reciente de Río de Janeiro, la ciudad, ya rebasada de turistas -entre ellos muchísimos argentinos-, se prepara para la famosa fiesta de Réveillon en la playa de Copacabana. Una multitud estimada en tres millones de personas recibirá el nuevo año con un ojo puesto en los espectaculares fuegos artificiales sobre el mar y otro en el enorme operativo policial para garantizar la seguridad.

"Fue un año duro, muy difícil, pero estamos trabajando para que cariocas y visitantes tengan una celebración exitosa y reciban 2018 de la mejor forma posible", resaltó a LA NACION el mayor Iván Blaz, vocero de la Policía Militar, que este verano movilizará 12.752 efectivos en todas las playas del estado, con especial atención a las de las ciudades de Río y Búzios y la Costa Verde, que incluye a Angra dos Reis, Paraty e Ilha Grande, todos destinos muy visitados por los argentinos.

En las arenas de Copacabana, donde ayer se ultimaban los preparativos del escenario principal sobre el que en los primeros minutos del año nuevo se presentará la cantante Anitta, la presencia policial ya se hacía sentir entre los turistas. La noche del domingo habrá 1822 agentes y 680 guardias municipales desplegados por el barrio y en 15 torres de observación en la playa; un drone sobrevolará el área, y en la esquina de la Avenida Atlántica con la rua República do Perú se instaló por primera vez un centro integrado de comando y control para supervisar toda la operación.

Agentes de la Guardia Municipal patrullan el "calçadão" de Copacabana. Foto: Alberto Armendáriz

"Se ve mucha policía, demasiada tal vez. Pero desde que llegamos nos han dicho que tengamos mucho cuidado con los asaltos y robos, así que supongo que saben qué es lo que hacen", señaló la cajera bonaerense Vanesa Miguel, 33, de Tigre, quien había arribado el día anterior con su novio, Jonatan Centurión, 28, para pasar por primera vez el Réveillon en Río.

Ya a mediados del año pasado, justo antes de los Juegos Olímpicos, debido a la recesión en Brasil y por la grave crisis financiera en el estado de Río de Janeiro se atrasó el pago de salarios y horas extras a policías, se redujo el patrullaje de calles, y el hasta ahora más o menos exitoso proceso de pacificación de las favelas empezó a desmoronarse. Como resultado, este año de resaca post-olímpica, la criminalidad se disparó y las bandas narcotraficantes se lanzaron a reconquistar sus territorios en los morros en una verdadera guerra. En el primer semestre, el número de homicidios aumentó un 15% en relación al mismo período de 2016, lo que lo convirtió en el más mortífero desde 2009, según datos del Instituto de Seguridad Pública; asimismo, los robos callejeros crecieron un 23%, los robos de autos un 40% y los robos de cargas un 25%. En algunas favelas, como Rocinha, Pavão-Pavãozinho o Cidade de Deus, los tiroteos se volvieron diarios.

Agentes de la Policía Militar patrullan el "calçadão" de Copacabana
Agentes de la Policía Militar patrullan el "calçadão" de Copacabana. Foto: Alberto Armendáriz

Ante el deterioro de la situación en el estado, a fines de julio, finalmente, el presidente Michel Temer aprobó el envío de 10.240 militares a Río de Janeiro. Los soldados han participado ya en 14 operaciones conjuntas con la policía y en los últimos dos meses ya se notaron algunas mejoras en los índices de criminalidad y violencia. Ahora en los cuarteles, los militares se quedarán aquí hasta finales de 2018, en alerta.

Jóvenes argentinos de La Plata y Rosario en la playa de Ipanema
Jóvenes argentinos de La Plata y Rosario en la playa de Ipanema. Foto: Alberto Armendáriz

"La verdad es que, viniendo de Rosario, nosotros nos sentimos muy seguros acá. Pero no hemos ido a zonas jodidas, como favelas o barrios donde hay poca gente de noche", comentó el músico Augusto Salina, 30, cuyo grupo, La Banda del Crack, tocó en el casamiento de Lionel Messi, y está por Río de vacaciones con su amigo futbolista Renzo Funes, 28, del Central Córdoba.

Pese al día nublado, los rosarinos disfrutaban de la playa de Ipanema junto a un grupo de chicas argentinas que tampoco parecían muy preocupadas por el tema de la seguridad. "Había leído que estaba muy peligroso, pero no se nota. En la playa hay que tener cuidado con los rateros, como en todos lados, por eso cada vez que vamos al mar alguna se queda cuidando las cosas", señaló la recién recibida de médica Belén García, 26, de Tandil.

La salteña Fanny Villamayor y el porteño Luis Vertone en la playa de Copacabana
La salteña Fanny Villamayor y el porteño Luis Vertone en la playa de Copacabana. Foto: Alberto Armendáriz

En medio de cada vez más turistas, mientras paseaban por el "calçadão" de Copacabana, la desarrolladora de negocios salteña Fanny Villamayor, 41, y el empresario porteño Luis Vertone, 49, sí expresaron cierta inquietud. "Hay una sensación extraña de que te pueden robar en cualquier momento. Hay mucha gente pidiendo dinero y durmiendo en las calles", apuntó Villamayor, a quien la dueña del departamento que alquilaron por Airbnb en el barrio de Santa Teresa le aconsejó no usar nada de joyas, llevar lo mínimo indispensable en la billetera y evitar el gentío en Copacabana para Réveillon.

En ese sentido, desde el Consulado de la Argentina, en Botafogo, el cónsul general Alejandro Suárez Hurtado, llamó a los turistas argentinos a mantenerse siempre atentos y seguir las recomendaciones que la representación diplomática detalla en su página web.

"Por el contexto general, los visitantes deben extremar los cuidados. La mayoría de los problemas se producen por descuidos y falta de atención", indicó el embajador, quien de todas formas recordó que la ola de violencia en Río este año provocó la muerte de la turista argentina Natalia Lorena Cappetti, que recibió un balazo en el barrio de Santa Teresa mientras iba en auto camino al Cristo Redentor en febrero. Otro compatriota, Matías Sebastián Carena, falleció en marzo como consecuencia de una pelea callejera a la salida de un bar en Ipanema.

El Réveillon en Río de Janeiro

Este año, el show de fuegos artificiales en la playa de Copacabana durará un tiempo récord de 17 minutos. Las 25 toneladas de fuegos serán lanzadas desde 11 balsas en el mar.

Se espera que tres millones de personas asistan al espectáculo desde la arena.

El tema de este año es el abrazo; se hará un "abraçaço" multitudinario para la "virada" del año.

Habrá ocho escenarios repartidos en la playa. Antes de la medianoche, se presentarán la Orquesta Petrobras Sinfónica, las escolas de samba Portela, Mocidade Independente y Padre Miguel; DJ Tucho, Ana Petkovic, Belo, Frejat y Cidade Negra. Ya en los primeros minutos del 2018, la gran atracción es la cantante Anitta, todo un fenómeno actual.

El costo de todo el show es de US$ 7,5 millones. Se calcula que los turistas de estos primeros días de 2018 aportarán unos US$ 600 millones a la economía de la ciudad.

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