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"Cualquier chica puede ser glamorosa. Todo lo que tenés que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida". Esto decía Hedwig Eva Maria Kiesler, más conocida como Hedy Lamarr. La historia de Hedy es impresionante, inspiradora y, también, desconocida e invisibilizada.

Alguna vez fue nombrada "la mujer más hermosa de la historia del cine ", protagonizó más de 25 películas. Se dice también que fue la primera artista seleccionada por el productor Hal Wallis para interpretar el personaje de la heroína de "Casablanca". Se dice también que ella fue la inspiración para imaginar la Blancanieves de Disney y para Gatúbela.

Hedy Lamarr ideó una de las tecnologías base para lo que luego se transformó en el Wi-Fi.

Pero su carrera tiene otra faceta, la de inventora. Junto al compositor e ingeniero George Antheil ideó un protocolo de comunicación para controlar torpedos, mediante señales de radio que van cambiando de frecuencia para dificultar intervenirlas y alterar el rumbo del proyectil. Esta técnica se conoce como Frequency Hopping en ella se basan todas las tecnologías inalámbricas que usamos en la actualidad, como el GPS, el WIFI o el Bluetooth. Además de este desarrollo, trabajó en todo tipo de cosas como tabletas que se disuelven en agua para crear una gaseosa, diferentes modelos para cajas de pañuelos o un sistema para mejorar los semáforos. "Mejorar las cosas es algo que me sale naturalmente" dijo cuando le preguntaron sobre sus contribuciones.

El Día Internacional del Inventor se celebra el 9 de Noviembre en honor al cumpleaños de Hedy, que nació en Viena, Austria, en 1914.

Empezó su estudios de ingeniería a los 16 años, pero a los 19 abandonó la facultad para dedicarse al cine. Fue la primera mujer en aparecer desnuda en una película comercial y encima disfrutando de su sexualidad. La película fue prohibida en Estados Unidos por "peligrosamente inmoral". "Soy enemiga jurada de las convenciones. Desprecio lo convencional en cualquier cosa, incluso en las artes", comentó Hedy.

Su familia, entonces, la obligó a casarse con Friedrich Mandl, un hombre 15 años mayor, dueño de una fábrica que proveía armamento a los Nazis. Hedy vivió un matrimonio violento: este hombre no sólo le impidió seguir con su carrera como actriz, e intentó destruir todas las copias de la película que Hedy protagonizó, sino que la encerró en su casa y no le permitía salir sola. Por esta razón la llevaba a todas sus reuniones y fiestas a las que asistían los altos mandos del nazismo. Allí adquirió valiosa información sobre misiles y radiofrecuencias, que posteriormente usó para su invento. Pese a la violencia en la que vivía, siguió profundizando sus estudios de ingeniería; luego de varios intentos logró escapar de su cautiverio, disfrazada como una de las sirvientas. Un dato de color es que luego de la guerra Mandl se escapó a la Argentina y fundó varios hoteles.

Decidida a seguir su carrera como actriz, Hedy fue a Londres, donde se encontraba Louis B. Mayer, el presidente de la Metro-Goldwyn-Mayer. Ella viajó a Estados Unidos en el barco en el que Mayer regresaba, y obtuvo un contrato por 7 años con la productora.

Hedy Lamarr ideó una de las tecnologías base para lo que luego se transformó en el Wi-Fi
Hedy Lamarr ideó una de las tecnologías base para lo que luego se transformó en el Wi-Fi. Foto: Archivo

La carrera de Hedy en Hollywood fue exitosa y prolífica, y se puede encontrar una estrella con su nombre en el Hollywood Walk of Fame. "La escalera del éxito de Hollywood suele empezar por un agente, un actor, un director y un productor. Y vos te convertís en estrella si te acostás con ellos en este orden. Crudo, pero cierto", afirmó.

Como ingeniera, se interesó por temas de seguridad nacional luego del hundimiento del barco en el que escapaban 800 refugiados del régimen Nazi a manos de un torpedo soviético en 1940. El sistema concebido por Hedy partía de una idea tan simple como eficaz: se trataba de transmitir los mensajes u órdenes de mando fraccionándolos en partes, cada una de las cuales se transmitiría secuencialmente por radio cambiando la frecuencia en cada transmisión, siguiendo un patrón acordado por emisor y receptor previamente. De este modo, los tiempos de transmisión en cada frecuencia eran tan cortos y además estaban espaciados de forma tan irregular, que era prácticamente imposible recomponer el mensaje si no se conocía el código de cambio de canales. Hedy construyó los modelos necesarios para hacer el primer prototipo y se asoció con George Antheil, pianista e ingeniero que colaboró con la sincronización necesaria para que su prototipo funcionara. Juntos patentaron la idea en 1941.

La primera implementación exitosa del sistema se llevó a la práctica y fue usada por el gobierno estadounidense tres años después de que la patente caducara. Y se siguió aplicando por mucho tiempo más en varias tecnologías, incluyendo las que sirven de base para los sistemas de conectividad inalámbrica como el Wi-Fi.

Además de su estrella en Hollywood, Hedy tiene otra en el Inventors Hall of Fame; y aunque no recibió un centavo por su invento, en 1996, cuatro años antes de su muerte, recibió un reconocimiento como pionera por la Electronic Future Foundation. "Ya era hora", dijo cuando se enteró de la noticia.

Hoy estás leyendo esta nota usando Wi-Fi o internet en tu celular gracias a los aportes de esta pionera, que decía: "Las películas tienen un cierto lugar en un cierto período de tiempo. La tecnología es para siempre".

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