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BERLÍN (AP).- Es la noticia que ninguno de los turistas jóvenes que van a Europa quiere escuchar: el final del kebab podría estar cerca. El Parlamento Europeo está preparando un veto a los fosfatos utilizados en la carne procesada sobre la que se basa el popular plato de comida callejera.

Tres millones de kebabs se venden por día en Alemania.

Los legisladores de la Unión Europea (UE) alegan preocupaciones sanitarias basadas en estudios que asocian los fosfatos con problemas cardiovasculares. Sin embargo, los propietarios de restaurantes de comida para llevar y grupos del sector afirman que esos aditivos son necesarios para mantener la carne jugosa.

Un factor que alimenta la polémica es que se permite la venta de algunos embutidos y carnes preparadas con fosfatos en la UE, que no se verían afectados por la norma relacionada con la carne de kebabs.

Esa disparidad ha hecho que algunos vendedores afirmen que el plan conlleva una discriminación deliberada para perjudicar los negocios propiedad de empresarios turcos.

En toda Europa, unas 200.000 personas trabajan en la industria. En Gran Bretaña se estima que cada día se venden 1,3 millones de kebabs, en más de 20.000 puntos de venta, según publicó el diario The Guardian.

Pero el reino del kebab no es Gran Bretaña. Según el diario Frankfurter Rundschau, hay unos 16.000 restaurantes de kebab en Alemania y en total se venden 3 millones por día. Decenas de miles de personas están empleadas en esta industria multimillonaria.

Las normas de la UE prohíben normalmente el uso de aditivos con fosfato en la carne, que se usan para proteger el sabor y retener el agua, pero hay excepciones, y la ley no menciona su uso en la carne congelada de kebab.

El comité de salud del Parlamento Europeo rechazó esta semana una propuesta de la Comisión Europea que habría permitido el uso de ácido fosfórico, fosfatos y polifosfatos en kebabs hechos de carne de cordero, ternera o pollo.

El Parlamento debe votar la iniciativa dentro de dos semanas en Estrasburgo. Si la propuesta es rechazada por el Parlamento, volvería a la comisión, lo que dejaría el futuro del kebab en el limbo.

En Alemania, donde el kebab es la comida rápida más popular, las críticas contra la posible medida del Parlamento Europeo han sido fulminantes.

"Si el Parlamento Europeo se sale con la suya, esta sería la sentencia de muerte para toda la industria del kebab en la UE", dijo Kenan Koyuncu de la asociación alemana de productores de kebabs.

Por su parte, Renate Sommer, miembro del partido conservador de la canciller alemana, Angela Merkel, en el Parlamento Europeo, escribió en Facebook que "la prohibición de la adición de fosfato sería el final de la producción de kebabs y provocaría la pérdida de miles de empleos".

"Los alemanes aman el kebab. Nadie se lo va a sacar", dijo Baris Donmez, dueño de un local en el barrio de Mitte en Berlín. El kebab es una interpretación europea reciente del clásico plato de carne asada turca que fue introducido en Alemania por inmigrantes de Turquía. En los últimos años, el "kebab al estilo europeo" se extendió a Londres y Nueva York. En Europa, el kebab se prepara con carne de cordero, ternera o pollo rellena en pan árabe con lechuga picada, tomates, cebollas y uno o varios aderezos.

Un estudio científico de 2012 sugirió un posible vínculo entre los fosfatos, cuando se usan como aditivos alimentarios, y las enfermedades del corazón, aunque la evidencia no es concluyente.

Una industria millonaria

200.000 Personas

Son las que trabajan en la industria del kebab en Europa

3.000.000 De kebabs

Se venden por día en Alemania, el país de Europa en donde más se consume esta comida; en Gran Bretaña se venden 1,3 millones

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