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Phil Schiller habla sobre Face ID durante la presentación del iPhone X. Foto: Reuters

El martes Apple presentó el iPhone X y confirmó meses de rumores y filtraciones: el teléfono no usa la clásica huella digital (que debutó en un Motorola Atrix y Apple convirtió en un estándar ineludible) sino que apela a Face ID, un nuevo sistema que creó Apple y que usa su rostro como identificación.

Pero no como hasta ahora: no usa una cámara normal (que puede vulnerarse en forma sencilla) ni el reconocimiento del iris del usuario (como usa Samsung en el Galaxy S8; más difícil, pero no imposible de falsear). Face ID, una tecnología desarrollada por la firma israelí PrimeSense (que Apple adquirió en 2013) usa sensores y un láser para crear un modelo 3D de la cara del usuario, basado en 30.000 puntos registrados; la precisión del sistema hace que, según Apple, sea mucho más seguro que las huellas, y no pueda ser confundido con una máscara o una persona parecida; incluso reconoce al usuario si se afeita la barba, se corta el pelo o tiene anteojos oscuros (salvo que sean polarizados). La tasa de error para un sensor de huellas dactilares es de 1 en 50.000, dice Apple; del Face ID es uno en un millón.

El módulo frontal del iPhone X con todo el hardware necesario para dar vida a Face ID: cámara normal e infrarroja, proyector de la matriz de puntos, sensor de proximidad y luz ambiente
El módulo frontal del iPhone X con todo el hardware necesario para dar vida a Face ID: cámara normal e infrarroja, proyector de la matriz de puntos, sensor de proximidad y luz ambiente.

Con esto Apple argumenta que está por delante de otras plataformas en cuanto a seguridad y a identificación biométrica, aunque no parece que vaya a serlo por mucho tiempo: una noticia que se difundió hoy da cuenta del acuerdo a fin de agosto último entre Qualcomm (el fabricante de los chips de gama alta y media que está en una gran parte de los smartphones con Android) y la firma china Himax para llevar su módulo SLiM al frente del teléfono y usarlo para identificación biométrica.

La tecnología de Qualcomm ya había aparecido propuesta como un "tercer ojo" para las cámaras traseras, ya que su función principal -ofrecer información de profundidad- es ideal para aplicaciones de realidad aumentada; ahora lo llevarán a la biometría.

La ambición de Qualcomm y Hisense, no obstante, no se queda en los teléfonos: uno de los campos que miran con gran interés es el de los automóviles, ya que piensan en un sistema que identifique al conductor sin posibilidad de error; también tiene aplicación para IoT, vigilancia y más. Ambas compañías esperan que el módulo que le da vida a este sistema entre en producción durante el primer trimestre del año próximo; los primeros candidatos, según los rumores, son Xiaomi y Samsung.

Face ID crea un mapa 3D del rostro del usuario del iPhone X; es más preciso y seguro que la huella dactilar, según Apple
Face ID crea un mapa 3D del rostro del usuario del iPhone X; es más preciso y seguro que la huella dactilar, según Apple.

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