Lula Da Silva. Foto: Archivo

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RIO DE JANEIRO.- El juez federal Sergio Moro condenó hoy al ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero, en el caso de un departamento tríplex que el ex mandatario habría recibido de una constructora beneficiada dentro del esquema de sobornos de Petrobras.

Se trata de la primera vez que un ex presidente de Brasil es sancionado por corrupción, aunque el mandatario no irá a prisión hasta que el fallo sea ratificado en segunda instancia.

1. Tríplex en Guarujá – Operación Lava Jato

Acusación: corrupción pasiva y lavado de dinero (condenado)

El ex presidente fue condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero en torno a un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá que habría obtenido a cambio de favores a la constructora OAS, una de las principales involucradas en el petrolão. Según la fiscalía, también habría recibido de la empresa otras "ventajas indebidas", como la reforma y la decoración de ese inmueble y el pago del depósito para guardar sus pertenencias desde que dejó el Palacio del Planalto. Los sobornos en especie equivaldrían a US$ 1,2 millones.

Según la defensa del ex presidente, el departamento nunca fue de Lula; su esposa, Marisa Leticia, lo tenía reservado para comprarlo pero desistió, y nunca estuvo a nombre del ex mandatario. Sin embargo, el ex presidente de OAS, Leo Pinheiro, declaró a la Justicia que el tríplex era efectivamente de Lula y que el ex mandatario le pidió no ponerlo a su nombre hasta que no acabaran las investigaciones anticorrupción de la Operación Lava Jato.

2. Instituto Lula – Operación Lava Jato

Acusación: corrupción pasiva y lavado de dinero

De acuerdo a los fiscales, Lula recibió de la compañía Odebrecht -principal involucrada en el "petrolão"- un terreno valuado en US$ 3,7 millones para la construcción de la nueva sede del Instituto Lula y un departamento en São Bernadro do Campo, valuado en US$ 156.000, en el mismo piso donde vive el ex presidente.

La nueva sede del Instituto Lula jamás se construyó. Según la defensa del ex presidente, el instituto siempre recibió donaciones legales, declaradas y dentro de la ley. El departamento está a nombre de otra persona. Sin embargo, el inmueble fue usado por la familia de Lula, que jamás pagó alquiler al propietario, primo de un empresario amigo de Lula hoy condenado por haber recibido dinero de Odebrecht.

3. Tentativa de compra de silencio – Operación Lava Jato

Cargo: obstrucción de la Justicia

Según el testimonio del ex senador Delcidio do Amaral (Partido de los Trabajadores), Lula buscó a través suyo comprar el silencio de uno de los delatores de Petrobras, el ex director del área internacional Néstor Cerveró.

Los abogados de Lula niegan las acusaciones y aseguran que el ex presidente jamás interfirió o intentó interferir en las investigaciones anticorrupción en la petrolera estatal.

4. Influencia sobre el BNDES – Operación Janus

Acusaciones: tráfico de influencia, asociación ilícita, lavado de dinero y corrupción pasiva

La justicia federal de Brasilia acusa a Lula de haber usado su influencia en el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y en otros órganos del gobierno para asegurar préstamos y contratos de obra en Angola para la compañía Odebrecht. El ex presidente habría recibido como retribución US$ 9,4 millones de Odebrecht, a través del pago de conferencias de Lula, y contratos-fachada (sin prestación de servicios) con una empresa de su sobrino, Taiguara Rodrigues.

Lula asegura que nunca intervino en la concesión de ningún financiamiento del BNDES y que tampoco estuvo involucrado en las cuestiones comerciales de su sobrino.

5. Beneficios a empresas – Operación Zelotes

Acusaciones: tráfico de influencia, lavado de dinero y asociación ilícita

La Fiscalía acusa a Lula de integrar un esquema a través del cual su hijo Luis Claudio ofrecía a empresas los servicios de lobby de su padre ante el gobierno de Dilma Rousseff para conseguir incentivos fiscales. Las empresas pagaron US$ 800.000 a la firma de consultoría del hijo de Lula.

Según la defensa del ex presidente, ni Lula ni su hijo intervinieron en la concesión de beneficios fiscales a ninguna empresa.

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